Fusil de Chispas

Otro año malo

El 2008 fue un mal año. Aunque no lo parecía. No sugería ir más allá de las calamidades habituales de un año promedio. Sin embargo, visto a la distancia había sido un año de pequeñas catástrofes que, aparentemente aisladas y repartidas a lo largo de 365 días, estaban unidas por elementos comunes. Y algo todavía peor, por los elementos mismos que hicieron buenos a los meses buenos. Esto tendría que explicarlo mejor pero no sé cómo.

Por varios meses nos reunimos las noches de jueves en Barrio Escalante. En una casa esquinera de madera gris, frente a la ferrovía. La casa temblaba cada vez que pasaba el tren. Pero de una forma rara: por sectores autónomos, como se secan los perros. Estábamos distribuidos en los sillones de la sala y primero se sentía la vibración del piso en las plantas de los pies, algo leve, un hormigueo como de batería de 9 voltios (las cuadradas). Luego crujían las paredes con el sonido de envoltura de un confite gigante. Por último, el cielo raso y el techo se sacudían con una contundencia que se apagaba casi inmediatamente, como la estela de canción que deja un carro al pasar. Todo esto sucedía en ocho o diez segundos a lo sumo.

Cuando se llenaba el estadio, éramos diez personas pero en general la convocatoria de los jueves se detenía en seis o siete. Nos reuníamos con la excusa de un taller literario, yo era el coordinador. Las cosas que hace uno para salir de la casa y tomarse unas birras. Los talleres literarios son semejantes a los grupos de fútbol cinco o los cine foros, cosas que hace la gente después de su día de trabajo. Es una actividad inútil en la que unos pretenden aprender algo que nadie les puede enseñar. Quizás por eso nunca pagan. Nadie me obligó a abrir el taller. Pero a cerrarlo me iba a obligar, hacia el final del 2008, el motor diesel de la autoestima, nombre políticamente correcto del instinto de supervivencia.


La tarde del 20 de noviembre llegué, después de varias vueltas por un barrio que parecía una banda de Moebius, a recoger al escritor Alexánder Obando. Había aceptado acompañarnos como invitado especial al taller. Con dos novelas publicadas, Álex ya era el novelista de culto en el microcosmos de la literatura tica. La gente del taller estaba ansiosa por conocerlo y la invitación que se había postergado varias veces por fin se iba a concretar. Pasé por él a su casa en Tibás, accediendo a sus condiciones previas, “yo voy con todo gusto pero necesito transporte Tibás-taller-Tibás”. Le juré que yo mismo me encargaría de pasar por él y depositarlo en su casa después de la lectura. Una vez montado, no sin dificultad por sus dimensiones y el hándicap de problemas de espalda, en el carro pidió algo más: “Es indispensable llevar Coca Cola. Ojalá light –pausa larga– dos litros”. Álex tenía tiempo de haber dejado de tomar pero su sed, no quedaba duda, era de orden metafísico. En la primera pulpe cumplí, yo respeto la ansiedad del prójimo. De hecho, la mía la había resuelto un cuarto de hora antes en una transacción expedita carro-a-carro detrás de la iglesia de San Juan del Murciélago.

Desde el 99 no lo había vuelto a ver. Había leído sus novelas abrasivas, su blog, habíamos cruzado unos cuantos mails, pero ningún encuentro físico. De modo que cuando lo vi encanecido, más gordo y más neurótico lo disimulé con elegancia comentándole ¡mae, estás más canoso, más gordo y más neurótico que hace 10 años! Claro que yo sufría el mismo deterioro pero disparé primero.

Camino a Escalante nos tocó parar mientras cruzaba el tren. Ya oscurecía y los vagones, iluminados desde adentro, eran habitaciones en las que se reunía la familia de una casa rodante. En la cabina de un Renault prestado, haciendo el alto en silencio, viéndolos desde afuera, Álex y yo fuimos por breves segundos los hijos malogrados de aquella familia imaginaria. Pasó el tren, metí primera y atravesamos los rieles con dos rebotes secos que batieron los litros de gaseosa que Obando llevaba en brazos como un bebé. De ser una canción de Radiohead pasamos a protagonizar una de Wisin y Yandel.

Tipo 7:30 llegamos a la casa donde sí nos esperaban. Se había superado el récord de convocatoria, la noticia de que Alexánder Obando iba a leer en el taller reunió a más de quince personas en la sala. Eso, en un grupo de borders que se junta para comentar poemas, es estadio lleno a reventar. Caras nuevas y caras conocidas y entre ellas, en primera fila de la comitiva de recepción, estaba Felipe Granados. Un escritor del calibre y talla de Álex. De la talla literaria, se entiende. Feli era el fan número uno de su obra, se la sabía casi de memoria, la citaba constantemente y estaba convencido de que con El más violento paraíso, la primera novela de Obando, se había pasado página en la historia de la literatura costarricense. Eso es más o menos lo que opinaba Felipe.

Ya dije que el 2008 fue un mal año. Dije también que no parecía serlo. Después algo sobre los elementos comunes de las pequeñas catástrofes y de cómo esos elementos fueron los mismos de los meses buenos. Y no supe explicarlo bien. Tampoco ahora. Pero tengo algo para agregar a la confusión: esto que sigue no sé siquiera a qué parte del año pertenece, si a la buena o la mala.

Después de saludar y conversar un poco con la audiencia, Obando leyó algunos textos que todos escuchamos con gran atención en un semicírculo improvisado con un sofá, sillas y almohadones en el piso. Debajo de la voz de Álex se oía cada tanto la campana diminuta de un hielo contra el vaso, la detonación gaseosa de una lata de cerveza, alguien fumaba tabaco negro, otra no podía detener el resorte de su pierna. Hasta que Felipe, aprovechando una pausa del invitado estelar, pidió permiso para leer el pasaje de un capítulo que él consideraba especialmente hermoso de la novela El más violento paraíso. Capítulo 62, “El minotauro”. En la edición de la editorial Perro Azul ese capítulo se extiende de la página 445 a la 464. En la edición del sello Lanzallamas va de la 499 a la 520. Felipe usó la de Perro Azul, aún no existía la otra.

Álex estaba sentado en un sofá reclinable, una especie de asiento de primera clase de aerolínea de los 70, Pan Am digamos. Felipe se había incorporado en el sofá en el que estuvo hundido mientras Obando leía. Ahora apoyaba apenas las nalgas en el borde, la espalda erguida, el libro abierto entre sus manos y empezaba a leer. Le costó el inicio por la emoción pero línea tras línea se fue adueñando de la lectura. Y de la sala. El capítulo 62 empezaba a tomar la forma de un zepelín silencioso suspendido sobre nosotros. La historia de Álex se había convertido en la voz de Felipe, su mayor admirador. Feli avanzaba con fluidez y con acentos precisos, daba la impresión de que entendía algo que Obando desconocía de su propio texto. Por unos minutos Feli, con su dentadura incompleta, sus dedos amarillos, su anti-contextura, fue el intérprete, el decodificador del cerebro de Álex. Una emulsión inflamable y balsámica por partes iguales. Supongo que para entonces los demás escuchábamos inmóviles en nuestros lugares, los signos vitales al mínimo, con los ojos abiertos de esa forma que se diría que están cerrados.

Nunca supe cuántas páginas leyó, pero sé que cualquier lugar donde uno mirara era un punto fijo. Sé que aquello que se leía en voz alta era la combinación de ambos: uno lo había escrito, otro lo había entendido como nadie. De pronto eran el tándem demoledor, el dúo dinamita, el gordo y el flaco, Lennon y McCartney, Sundance Kid y Butch Cassidy, Hanna y Barbera, Pilo y Hernán, Thelma y Louise, Orfeo y Eurídice, Smith & Wesson ¡todos juntos! Aunque nadie lo decía, puedo apostar que todos los que presenciábamos eso que sucedía pensábamos lo mismo o algo muy parecido: estaba pasando el tren.

Cuando terminó la lectura, todo volvió a la normalidad, el zepelín desapareció, Álex ya no era el titán que había escrito aquello que acaba de leer Felipe, y éste regresó de inmediato a su cuerpo debilitado. Hubo comentarios emotivos, algunos tratamos de hacer chistes, todos fuimos por oleadas a la refri para sacar birras, bandejas de hielo, frascos de aceitunas. Cuando se acabó la gaseosa de Obando decidimos trasladarnos a un bar de La California. Obando pidió más Coca light, lo rodeaban con preguntas que él respondía con gracia y elocuencia. Parecía feliz. Felipe había abordado su nave rumbo a la Estrella de la Muerte. No lo vi más. Yo parecía un policía encubierto, paralizado en la salida del baño.

La noche se fue descomponiendo en sus elementos puros: ansiedad, desproporción e incertidumbre. Ya era tarde cuando Obando me recordó que faltaba la última parte del compromiso, devolverlo a Tibás. A esa altura yo me mantenía despierto por métodos artificiales y le dije que ni cagando –aunque no recuerdo si esas fueron las palabras exactas– pero que le podía dar plata para el taxi. Saqué un billete de diez mil que tenía en la bolsa de la camisa, lo desenrollé y se lo di. Iban a pasar 10 meses antes de volver a verlo.

Técnicamente ya era viernes, pero para los que quedábamos en la calle era todavía la noche del jueves. Como los sobrevivientes del Hindenburg, cada quien volvió a su casa como pudo. El taller no se reunió más en la casa frente a la línea del tren. El año siguió su curso y terminó sin mayores acontecimientos. O eso parecía.

|+| La ilustración original es de Diego Arias.



Por: Luis Chaves  |  En:    Twitter    Facebook
Escritor y traductor. Ha publicado algunos libros y ha sido cronista y columnista de varios medios.

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  • http://terox.ticoblogger.com terox

    ¿En el 2008 pasaba el tren por cinco esquinas?

    • willvv

      Por Cinco Esquinas no, pero sí por Escalante.

    • http://terox.ticoblogger.com terox

      ¿Y qué ruta era esa? Si el servicio entre Heredia y Chepe comenzó en agosto del 2009… Seguro era un tren fantasma…

      http://www.costaricaonline.org/nacionales/tren-a-heredia-arrancara-manana

    • Juan Diego Soto

      Entre Pavas y San Pedro.

    • http://terox.ticoblogger.com terox

      Cierto… tenés razón…

    • Zunga

      Mae… con todo respeto. ¡QUE COMENTARIO!

  • Carlos

    Nop, definitivamente no es el mejor lechemilk que han publicado acá…

  • Luis

    Puta…
    Qué bueno….me atrapó de un sólo. Fue como caerse en un hueco de esos que quedan por la línea, con zacate, zancudos y mucho barro…

  • http://facebook rbuendia

    Sentí como si hubiera estado ahí, hasta ganas de una birra me dieron. Me hizo pasar un momento agradable, y esta vez la ilustración recoge todo lo que el texto dice. Pero reconozco que no le llegué a lo del año malo, o si no era importante comprenderlo porque el punto fue que lo obligó a cerrar el club.

  • http://www.hablemospsicologia.com Bego

    Amo como escribe Luis. Lo amo!

  • http://www.furiademais.com furia

    Buena, Chaves. Otra en el ángulo.

  • Zunga

    “Felipe había abordado su nave rumbo a la Estrella de la Muerte. No lo vi más.” Creo que a eso se refiere a otro año malo. El último encuentro.
    Me gustó, me atrapó y me hizo “escuchar” de nuevo a Felipe Granados.
    Saludos

  • Óscar

    Alexánder Obando y Felipe Granados son, sin duda, dos de los mejores escritores costarricenses. Sus trabajos rompen paradigmas, quiebran esquemas y crean genialidad. Por eso se entendían tan bien. Bien por Luis Chaves: nos trasportó a esa noche.

  • andreia

    Luis Chaves es, para mi, el mejor cronista/ escritor de este país. Mis respetos.

  • http://siamanecenosvamos.blogspot.com Roberto Echeverría Cárdenas

    cañoooooon. patrocinado por Smith & Wesson, por Pilo y Hernán.

    por cierto, yo estaba ahí y no me acuedo de nada: son puros inventos…

  • http://siamanecenosvamos.blogspot.com Roberto Echeverría Cárdenas

    hasta las fotos son inventadas. http://www.facebook.com/?ref=logo#!/album.php?aid=63160&id=674531699

    ese chaves es un farsante!

  • http://www.twitter.com/chiverre Alonso

    ¿Alguien me puede decir qué putas acaba de pasar aquí donde estoy sentado?

    Wow.

  • Andrés

    Jueputa. Cortometraje en mi cabeza. Aplausos Chaves, una vez más.

  • realistico

    literatura desechable para la masa no pensante!

  • http://www.olmandenicoya.blogspot.com Olman Briceño

    Un trailer de ese largometraje del 2008… me cautivó…!!! Tremendamente chepeño!!! Lo digo desde “otro lugar” llamado Nicoya.

  • Gaston

    Este mae es el mejor escritor de Costa Rica. Lo siento por Obando, Felipe, etc..

    Que hermosura de texto. Si este mae fuera un equipo de futbol, yo sería de los que andan la camisa puesta como si fueran jugadores.

    • http://www.elmasviolentoparaiso.blogspot.com Alex’ander Obando

      Yo no lo siento…

  • Esteban G.S

    Este Luis Chavez es algo que encaja perfectamente con el tipo de país que tenemos hoy, es el epítome de las últimas generaciones . UN

  • Esteban G.S

    Este Luis Chavez es algo que encaja perfectamente con el tipo de país que tenemos hoy, es el epítome de las últimas generaciones que habitan esta aldea “global”, es la quintaesencia del mal gusto, lo burdo, lo mínimo e insipiente. Y como buen hombre de este siglo se regodea en ello, mientras un sequito de mentes de segunda le siguen el paso. Pero bueno, esto es Costa Rica, que se le va hacer.

    • Sergio Matamoros

      InCipiente es con C, no con S. Y séquito se tilda por ser esdrújula. :(

  • http://cielos Clotilde Ortega Elizondo

    Luis: Me devolviste a ese día memorable. Yo llegué por pura guaba. Ni siquiera sabía de la existencia de Alexander Obando, pero me atrapó su encanto y su humildad. Tiene cara de niño inocente, no sé, tiene cara de bebé. Me encantaron sus ojos humildes pero traviesos. Ese día, yo también les llevé a ustedes mi libro: Versículo Vital. A todos les puse dedicatoria. Recuerdo que a Felipe, por hacerlo de manera muy sentida, le repinté mucho las letras y hasta medio me equivoqué y rectifiqué. Ël revisó con la vista algo de mi libro. También le gustó. Me preguntó que por qué escribía. Le dije que desde siempre me mantengo con una picazón de escribir. Me abrazó y me besó, y me dijo que ojalá que nunca se me quitara la picazón.Él, Cristina y yo, reímos de buena gana.

  • criollo

    Me gustó bastante, el título sin embargo, no me calza mucho.

  • http://www.itzpapalotl.org itzpapalotl

    pero sigamos con la discusión de si el tren pasaba o no pasaba, esa estaba divertida. al final podemos decir algo así como “Chaves, te agarramos”, en vez de “Puta Chaves, el texto está espectacular”.

    carné del club de fans Mentes de Segunda.

    • http://terox.ticoblogger.com terox

      Para mí, el texto está regular… ni muy muy ni tan tan, pero diay, no quién es uno para que se tome en cuenta su opinión…

    • F@LKO

      De acuerdo con Terox, no le veo el elemento “me agarro desde el principio” que otros mencionan. Texto regular pero bueno x el escritor ya que lo publican aquí, como dicen los gringos “there’s no bad publicity”.

  • mario

    Que bueno ver tanto reconocimiento para Luis. La obra de Felipe la conocí hasta que murió. Fue entonces cuando resulto que mucha gente conocida por mi, lo leía. Desgraciadamente nadie dijo nada hasta ese momento…

  • http://www.centrosurproducciones.com TAVOFA

    Ayer pasé por los sitios que describe Luis en el relato y todas estas imágenes regresaron a mi, como si hubiera estado ahí, como si hubiera pasado el tren en ese justo momento, eterno, ese tren que ensordece la palabra y la vuelve imagen…Salud amigo Luis, me hiciste parte de ese taller literario, fui por aceitunas al refri, para celebrar la emoción de estar vivo.

  • Mandrake

    A pesar que no entendí un carajo de la lectura, si me engancho de principio a fin… Me fui como semilla de guaba, resbaladititico… Excelente prosa mae!

  • Se me fue

    Que ombligo tan profundo tienen algunos artistas.

  • Alejandro Fernandez Sanabria

    Este es el único Lechemilk que he leído completo, y me gustó. Me dieron ganas de terminar de llegar al final. La escena del tren pasando y los dos compas fuera de la familia me llegó. Muy audaz. Chaves escribe en puta. Un mae talentoso y bonachón.

  • Laura

    Qué ganas de leer más de este autor. Una maenra fresca pero intensa de contar eso que va por debajo.

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Comentarios

Anonymous: Diay, pero el jurado también se la peló… ¿para que dar un premio a medias? ¿para...
Cristian Cambronero A.: jajajajajaja!!!
Mauricio Avilés: ya la quiero leer!
Josue Arevalo: creo que efectivamente hay que defender la novela de warren frente a la...
diana zuleta: Ahora está de moda creer que todas las iniciativas que se comparten son mas bien un...
Cesarmaurel: Los curas son el GPS de la literatura. Gracias a ellos sabemos si vamos por buen...
Erikahenchoz: Después de ver ese nota amarillista (que si no me lo piden, ni saco el rato para...
mauricio: Esto no es asunto de conservadurismo, esto es asunto de estupidez de los...

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