Fusil de Chispas

¿Dónde jugarán las niñas?

Aunque estuvieran desnudos todos me parecían iguales. Los conté: eran nueve. Sudaban y se movían como caballos asfixiados por enormes culebras, en una hilera que iba de un extremo a otro del escenario. Subían y bajaban lentamente, jadeando y frotándose la entrepierna al ritmo de la música, como si trataran de encontrar un objeto perdido en el fondo de su torrente sanguíneo.
La noche apenas empezaba pero el trabajo era arduo. Cada uno, miembro en mano, tenía la obligación de hacerse notar y abrirse paso entre la euforia y las tinieblas. Los bailarines estaban ahí para cargar con la parte mas dura de la jornada. Bastaba con verlos para adivinar que un hombre desnudo –uno solo– puede ser un banquete, pero un grupo de ellos en la misma situación no es mas que un rebaño de erecciones desesperadas.


El bar era una bola de fuego electrónico, humedecida por un torrente de cervezas. Los clientes entraban y salían en oleadas irregulares, con las pupilas dilatadas y las mejillas pálidas, exhalando bocanadas de aire helado. No había mesas y muy pocas sillas. Tampoco había mujeres: en aquel nightclub, lo más parecido a una mujer era yo misma.
Las pocas sillas que quedaban, al otro extremo del salón, habían sido ocupadas por un grupo de gigantescos travestis que fumaban lánguidamente, como un jardín de orquídeas fumigadas por un camión. Los clientes que no se amontonaban alrededor de la barra, chillando por un trago, estaban alrededor del mísero escenario, también a la espera de un brindis.
Los bailarines se acercaban peligrosamente al borde de la tarima de madera, blandiendo su trofeo palpitante con ambas manos y apuntando a la cabeza de los espectadores, como si practicaran tiro al blanco. Todo el mundo caminaba en círculos, en el mareo de una ráfaga multicolor. Algunos visitantes permanecían de pie, inmóviles y en estado de trance, aunque la mayoría se agrupaba para cuchichear frenéticamente, como si se tratara de ardillas depredadoras que se reunían antes de estallar en aullidos incomprensibles.
Nadie parecía darse cuenta del empeño de los strippers pero era obvio que todos estaban allí por esa razón. Yo me sentía un poco a salvo en medio de la avalancha gay, la cual me permitía mantenerme a la sombra. No era recato de mujer sino distancia de escritor, una diferencia fundamental cuando se trata de pasar inadvertida y hacer observaciones minuciosas.
Quizás era la coreografía –el hecho de que todos estuvieran meneándosela en fila como un grupo de colegiales tristes– pero aquellos íconos de seducción homosexual no parecían hombres en posición de poder sino simplemente chicos desnudos pagando el precio de su salario.
Confieso que mi erotismo nunca ha sido muy elaborado y que aquellas fantasías visuales no me provocaban, ni de cerca, el mismo nivel de excitación que experimentaba un fulano que estaba junto a mí. El tipo, un hombrecillo insignificante y de pelo revuelto, permanecía frente al escenario tembloroso y babeante, con la manita alzada, como un cachorro famélico al que le acaban de dar una patada.
También era obvio que yo no era el público meta del espectáculo y para mí, lo que ocurría sobre las tablas no era mejor que lo que sucedía abajo. A mi alrededor, la adrenalina brotaba en un código desconocido, especialmente cerca de los baños. Tras un murmullo invisible se escondía una implacable carnicería en la que turbas masculinas avanzaban rasgando, lamiendo y tocando todo a su paso.
Días atrás había tratado infructuosamente de conocer el único nighclub para mujeres que se anunciaba en toda la ciudad, pero había llegado demasiado tarde: lo habían clausurado y la municipalidad de la capital lo había dejado como un regalo prohibido, envuelto en cintas amarillas.
Durante varios fines de semana realicé el mismo recorrido hasta la puerta cerrada, con la esperanza de que lo hubieran reabierto, pero el guarda del local siempre me sonreía con la misma mueca idiota que anunciaba lo que yo presentía. La última noche que pasé por ahí, uno de los oficiales que custodiaban el nighclub de al lado, un boyante negocio para hombres repleto de mujeres desnudas, se me acercó hasta la ventanilla del carro:
–Dicen que no tenía permisos pero lo que no tenía eran clientes. No se preocupe, un día de estos lo abren otra vez…
El hombre se alejó entre risas, como si hubiera contado un gran chiste, y yo tuve que regresar por donde había venido, tratando de averiguar el misterio de aquella extraña aritmética social y, en todo caso, tratando de averiguar si en realidad había misterio.
¿Eran los hombres dueños de todo, incluso del erotismo femenino? ¿Cómo era posible que en la capital de Costa Rica fuera tan difícil ver un hombre chingo? ¿Por qué los hombres sólo se desnudaban en los clubs gay, cuando se los pedía otro varón? ¿Y las fantasías de las mujeres?
Esa noche, camino a mi nuevo destino, atormentada por la rabia y la sociología, descubrí el agua tibia: no son los strippers heterosexuales los que están fuera del juego, sino las mujeres, que ni siquiera pagando pueden soñar con ver cómo un hombre se desnuda en su nombre: para eso están ellas, en cada esquina de San José.



Por: María Montero  |  En:    Twitter    Facebook
Escritora y periodista, ha hecho masajes y también tres hijos. Le gustaría ser una heterosexual del Primer Mundo.

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  • http://www.twitter.com/paobrenes Paola

    Un artículo realmente bueno y con una reflexión de fondo bien clara.

    Nada más le agrego: ¿es parte de la eroticidad de las mujeres comprar placer sexual?, creo que ahí está parte del meollo del asunto. Me niego a pensar que las mujeres no hemos explotado a alguien más por un mero asunto de represión.

    Yo por mi parte sigo deplorando la explotación sexual en sus diversas formas y me alegro que las mujeres en el camino de la libertad, no estemos reproduciendo (en nuestra mayoría) las mismas conductas de nuestros compañeros de la acera del frente.

  • http://www.itzpapalotl.org itzpapalotl

    “un jardín de orquídeas fumigadas por un camión” <3

    • http://juliaardon.com/ Julia

      yo también quede fascinada por esa frase…

  • Alejandra

    Estoy de acuerdo con Paola. Creo que en el camino hacia la propia aceptación, la propia aceptación de ser mujer, de la feminidad y del disfrute de la sexualidad, no hay que copiar a los varones, ya ellos cometieron su buen poco de errores. Además, estoy convencida que somos diferentes y así, la tarea es redescubrirnos y no ser mala copia de algo que ya no va. La explotación de otro ser humano no creo que sea excitante para nada!

  • Alejandra

    Que las niñas juguemos mejor y en mejores lugares!

  • Andy

    sin embargo la represion domina el deseo al maximo nivel( por cuestiones de cultura y edcucacion bien antiguas), ya que para una mujer prefiere contraer su necesidad al hecho de “pagar” por su fantasia y hacer pensar al masculino que lo esta disfrutando, eso lo que hace que en realidad la mayor parte del tiempo no funciona ni en lo paralelo ni en lo moralista para ustedes.

  • luis fer

    Queremos a Sara

  • http://facebook rbuendia

    No tengo duda de que los pasos que la mayoría de mujeres han dado gracias al movimiento feminista, son en la dirección correcta, apuntando a ser profesionales pilares de la sociedad, y mostrándonos que el mundo de los hombres distaba mucho de ser el ideal. El post refleja el lado contrario, pero bueno, indiscutiblemente también tienen todo el derecho a cometer los mismos errores que los hombres. Ah, y entiendo que hay servicio de hombres que van a la casa de la mujer a hacer lo que la mujer quiera. Por aquello, pero le tocará averigüar el número.

    • Jess

      No entendiste el post…

  • Jos

    Qué pereza los comentarios.

  • Mema María

    Sí, es parte del erotismo de las mujeres comprar placer sexual. De hecho, lo hacen con bastante frecuencia.

    Especialmente las mayorcitas, (quizá por las leyes de oferta y demanda), pero no es un fenómeno exclusivo de los impíos machos.

  • JV

    La ilustración parece un chavalo con bigote bañado en… que hasta le cayó en la boca? A menos que sea un Rorschach test y yo estoy profundamente perturbado?

    • Observador

      Dígalo con alegría: Tómese su Lechita!

    • JV

      Hermano, si no me está tratando de insultar le acepto el comentario. Yo pensé en escribir lo mismo pero me fui x la opción menos obvia.

    • Observador

      Insultarlo?, para nada!, simplemente se me ocurrió. Saludos.

  • willvv

    Buen post.

    Definitivamente es un tema intrigante, y algo en lo que, personalmente, nunca había caído en cuenta.

    Siento que puede tener razón el guarda del otro lugar, tal vez no hay suficiente clientela para un negocio de este tipo, muchas mujeres lo que hacen es buscar este erotismo en los “ladies nights” que tanto abundan, que a mi parecer es lo más parecido a un “night club” para mujeres.

    • http://juliaardon.com/ Julia

      quizá sí existe el mercado en eso de las ladys nights o de las despedidas de solteras donde llevan strippers…que nunca, nunca que yo sepa se desnudan del todo, pero que vuelven locas a algunas mujeres.
      Igual no todos los hombres se vuelven locos por los nights clubs.

      Yo creo que no debemos demonizar ninguna práctica sexual siempre y cuando sea consentida por todas las partes involucradas y que estas sean adultas. Pero sí siento que a las mujeres como que no nos hace click que nos bailen enfrente…no sé…
      Siento que en general tenemos otras fantasías que tienen más que ver con otro tipo de erotismo.
      Me atrevo a decir que podría llamarnos más la atención un show de parejas…no sé…
      Pero me encanta que se hable del tema, ya ese es un paso, aunque estemos elucubrando tanto…

      ;)

    • JV

      Clientela si hay, pero el problema es más bien cultural. Una sociedad hipócrita se ha encargado de tachar como “tabú” lugares como estos para las mujeres. También la mentalidad machista de los empresarios no les ha permitido ver que este negocio tiene mucho potencial, claro que para que un night club de mujeres funcione deber ser administrado por una mujer si no del primer mes no pasa.

      Aquello seria un desfile de bates y “tómese su lechita” seria el coctel de la noche, ERROR. Las mujeres buscan strippers x diferentes razones que los hombres, claro siempre hay excepciones.

  • http://www.tetrabrik.blogspot.com tetrabrik

    material radioactivo!

  • vaquitacerda

    Lo que nos faltaba. Ahora resulta que algunas comentaristas creen que las féminas gozan de una suerte de superioridad ‘moral’ sobre los los machos por el hecho de no ‘explotarlos sexualmente’… supongo que será porque consideran justa la cuota de ‘explotación económica’ que les proporciona la sagrada institución del matrimonio.

    • http://juliaardon.com/ Julia

      qué pereza que se toque un tema tan apasionante y tabú y que tan temprano y tan verde el asunto haya espacio para ponerse a pelear.
      Otra vez?
      Qué pereza.

      Es super interesante conocer todos los puntos de vista.
      No apachurremos a quien piensa distinto con comentarios agresivos.

    • CHIRRICHE

      Concuerdo con vaquitacerda.

      Aquí no hay santitos ni santitas. Somos un montón de humanos tratando de hacerlo lo mejor posible y a ratos nos equivocamos. Punto.

  • Mandrake

    Este post me dio un aire de la pelicula “Antes de que anochezca” Comienza normal, y luego se perturba de una maneeeera….. Algo innecesaria diria yo…

  • Observador

    “como si se tratara de ardillas depredadoras que se reunían antes de estallar en aullidos incomprensibles”… Tim Burton?

  • karla

    Erotismo, dinero y espacio público nos sigue siendo terreno prohibido.
    Comparto con Luis: material peligroso.

  • http://www.paulapiedra.blogspot.com paula piedra

    …las niñas andan por el play virtual…

  • http://templo-kaori.blogspot.com/ jaycr

    Interesante articulo, yo he hablado de esto con algunos amigos, y luego de haber salido con extranjeras si siento que la gran parte de las ticas no saben disfrutar de su sexualidad. Algunas hablan mucho, pero a la hora de hora, salen sus temores, prejuicios e inhibiciones.

    Todavia extraño a una chica uruguaya que me enseño las delicias de una sexualidad libre y despreocupada. Encontrar una chica en este pais es como encontrar un tesoro. Varios de mis amigos de hecho contemplamos un viaje a Sudamerica, al Cono Sur y tengo la esperanza de recontrarme con ella o conocer otras mujeres alla.

    Justamente fue la inseguridad lo que mato mi relacion con ella y siento que esta fue fomentada por esta maldita cultura hipocrita y castrante que tenemos aqui. Cultura que nos inhibe a hombres y mujeres de disfrutar de una sexulidad libre, plena y que nos deje experimentar.

  • euni10

    me encantó el post! me encanta el tema y tiene razón la autora!!!! sí hay público, las mujeres sí disfrutamos de la desnudez, estoy de acuerdo con Julia que a lo mejor un show de otro tipo tendría más público, pero lo que sí es cierto es que tengo muchas amigas dueñas de 3 o más juguetes sexuales, en las gavetas de sus cuartos, y nunca lo admitirían en público (ni tienen xq hacerlo si no quieren) ni lo admitirían en privado!!! yo estoy casi segura q los sex shops, viven de las ventas que le hacen a las mujeres! pero jamás le admitiríamos eso a casi nadie!

  • http://templo-kaori.blogspot.com/ jaycr

    Sabes que el problema esta en nuestra cultura y es en gran parte culpa de los hombres. Creemos que una mujer que habla abiertamente de sexo es una mujer dispuesta a tener sexo con cualquiera, lo cual es mentira.

    Las mujeres ven el sexo de forma diferente por una sencilla razon… ellas son las que escogen su pareja (y no al contrario engañados). A las mujeres se les ofrece sexo todo el dia, a toda hora. Con una vagina y una cara relativamente bonita podes tener todos los penes que quieras. Pero la mujer es selectiva, no tiene sexo por cualquier motivo.

    Los hombres por el contrario tenemos que competir con los demas para tener sexo. Es como una addiccion, hacemos lo que sea por sexo.

    Nosotros nos ofrecemos, y es como un mercado, y las mujeres son las clientes. Cuando una mujer muestra interes en el sexo, es como una una celebridad con una tarjeta de credito platinum llega a una tienda y todos los vendedores le brincan encima. Algunos pueden pensar que es biologico, yo lo veo como algo cultural.

    Simplemente aqui los hombres no tenemos la educacion ni la cultura de disernir cuando una mujer quiere sexo y cuando no. No sabemos leer el lenguaje corporal.

    A mi en lo personal eso de ofrecer sexo (lo que conocen como seduccion) es muy cansado, seguro al ser criado con mujeres me enseñaron que es mejor ser rogado a ser sobrado. Me paso de apatico, y es que la verdad a como lo veo, si bien a las mujeres les gusta sentirse atractivas, no les gusta sentirse acosadas.

    Si ella demuestra interes, y uno siente interes en ella, las cosas suceden. Penes sobran, lo importante es ser el pene que ella quiere.

  • http://thefunnyweb.net News

    One of the best articles we have ever read on the internet! I recommend it for sure all your friends, so you may want to look you think that the Internet should be more people writing such a wonderful message. If you can recommend me more such articles on these topics, please have some information.

  • Natalie

    Muy buen articulo, excelente, yo tambien quiero night clubs para mujeres!

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Comentarios

Anonymous: Diay, pero el jurado también se la peló… ¿para que dar un premio a medias? ¿para...
Cristian Cambronero A.: jajajajajaja!!!
Mauricio Avilés: ya la quiero leer!
Josue Arevalo: creo que efectivamente hay que defender la novela de warren frente a la...
diana zuleta: Ahora está de moda creer que todas las iniciativas que se comparten son mas bien un...
Cesarmaurel: Los curas son el GPS de la literatura. Gracias a ellos sabemos si vamos por buen...
Erikahenchoz: Después de ver ese nota amarillista (que si no me lo piden, ni saco el rato para...
mauricio: Esto no es asunto de conservadurismo, esto es asunto de estupidez de los...

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