El oficio del extranjero

Ser de otro lugar siempre es complicado. Ser de la provincia en la capital o de la capital en la provincia. Ser del norte en el sur o del sur en el norte. Ser extranjero siempre es tener un pasado y un futuro ocultos por la bruma. Lidiar con papeles, autenticaciones y números kilométricos. Explicar claramente qué hay detrás del nombre y fumigar las sospechas con acciones. Nada fácil.

Pero eso, con el tiempo, me ha resultado menos problemático que ser una descendiente de emigrados. Un rejunte de nacionalidades desesperadas. Un árbol genealógico con las raíces todavía chorreando tierra. Porque ahí el mapa se borronea todavía más, y la imaginación se vuelve un lápiz que dibuja torpemente ese país de todas partes. Esa historia desmembrada.

Lo peor de ser nieta de migrantes es no saber exactamente qué fue lo que se perdió ni adónde recuperarlo. Si estará en esa paella que huele a distancia o en esos ñoquis que ya ni siquiera son de papa. Quizás por eso se abren a escondidas las valijas de principio de siglo con ropa apolillada o se ven fotos de un sin fin de desconocidos.

Quizás por eso se busca con curiosidad y desespero el camino de regreso, ese del ya no quedan migas; y se reconstruye en el silencio al que no contesta las preguntas, o se revive con palabras a un pariente sin cara.

Porque ser hija de migrantes es crecer creyendo que uno no es de dónde es y que pronto habrá que irse; y que un extraño vínculo con la nada con los años se vuelva un fornido cordón umbilical.

Acá muchos me dicen que perdí el acento. Que hablo como chilena, que parezco cubana, paraguaya o de Venezuela. Al parecer cualquier sitio me calza. Otros se asombran cuando les digo que soy argentina. O peor aún, que no soy porteña.
Y yo, como si fuera un crimen, confieso que vengo de un pueblo.
—¿De cuál? —se interesan los menos desilusionados con esta argentina camaleónica que no habla con eyes ni se persigna con la carne.
Y ahí la cosa se pone peor.

En primer lugar, porque demostrar que Argentina no es Buenos Aires es prácticamente imposible. No hay héroe nacional que lo haya logrado, ni político de turno que siquiera lo intente. Y en segundo lugar, porque encontrar mi pueblo tampoco es tan sencillo. Cada año se vuelve más traslúcido.

Pero si me insistieran y lo tuviera que localizar diría que es el mismo en el que jugaba mi abuela allá en Italia, bien al norte. Y el que décadas más tarde añoraría mi padre. Uno pegado a Bolivia. O tal vez alguien como mi madre lo recuerde a orillas del mar Mediterráneo. Pero yo juraría que se ubica en algún lugar en la frontera con Brasil y Paraguay. En fin… ese es el pueblo en el que pienso cuando me preguntan.
Uno del que prácticamente solo queda un barrio, una casa y un patio en el que jugaba una niña con un conejo que se llamaba Tato.

  • Paulina

    Me identifiqué muchísimo!!! mi mamá es hija de inmigrantes chinos y se casó con un inmigrante español, nací y me crié en Costa Rica. Ahora vivo en Buenos Aires. Es muy confuso todo y a la vez lindo, porque te abre la mente, aunque sea imaginariamente.

  • camila

    Qué te diré que no hayas dicho….
    Yo tengo como siete consonantes más en los apellidos pero, al menos, nací en Buenos Aires.

  • http://www.porescrito.net beto

    Muy interesante el relato. He estado varias veces en Argentina y he podido recorrer además un poco del interior del país. Ahí me dí cuenta que una cosa son los porteños y muy otra es el resto del país. En Mendoza por ejemplo, hablan más como nosotros (que es igual a decir que en eso somos más o menos como los chilenos). No sé si en estos tiempos no sentir pertenencia a un lugar es realmente un handicap. Quizás porque me han desilusionado los nacionalismos, o porque prefiero pensar que el lugar de uno es donde están los que te quieren tal como sos.

  • http://facebook rbuendia

    El sentimiento de mi hermana es exactamente ese, y viajamos a conocer gente que para mi, aún saludándolos y conociéndolos, seguirán siendo unos amables desconocidos ajenos a mi realidad pasada y presente; pretende conocer lugares donde vivieron nuestros ancestros, sitios que me agradan más en fotos amarillentas que en vivo y a todo color. Ni modo, no todos podemos ser así de románticos. Me conformo con Facebook. La ilustración está buenísima, me mató.

  • cantimpalo

    Mi agüela materna nica; mi agüelo paterno inglés. Mi mamá limonense, mi papá cartaginés. Yo tico; vivo en Buenos Aires.

    Sólo sé que no soy de ningún lado.

  • Andrés

    Sos de ACA

  • http://terox.ticoblogger.com terox

    Pos quién sabe… yo creo que para cada persona eso de los arraigos, las nacionalidades y demás yerbas aromáticas es diferente. Hay gente que se siente extranjera en el país de todos sus ancestros y otros que recién llegando hasta agarran el acento local (cosa que, curiosamente, casi nunca le pasa a españoles o argentinos).

    Yo comienzo a sospechar que eso del árbol genealógico colorido es más una racionalización de las cosas que a uno le incomodan, tanto internas como externas…

  • denis

    Que buen aporte y que forma mas fresca de plantear el tema, pero ¿sabes? a mi me pasa algo un poco mas curioso, porque yo en estos momentos soy extranjero por eleccion…emigre a una nueva patria y entonces con lo que debo lidiar es con la locura de explicar o responder ¿por que quisiste sacar tus raices? ¿que hay de nuevo, mejor o diferente en esta nueva ubicacion?
    Tal vez para otra persona sea facil contestar, pero para mi conterstar en dos frases lo que me llevo toda una vida decidir pues…es simplemente abrumador.

  • http://juliaardon.com/ Julia

    Hermoso texto porque es honesto.

    Sobre pertenencias.
    Putis…

    hay tantas maneras de sentirse extranjero: en el propio cuerpo, en la propia época que te toca vivir, en aquel recreo del cole cuando te sentías de repente invisible, en medio de la comida con la famiia, en tu propia casa, en ese bus atestado de gente con sombrillas, cuando no vuelve a sonar el teléfono…cuando tus palabras nadie las escucha y no escuchás a nadie porque no sentís que nadie te habla a vos. Hay tantos tipos de “extranjerías”….

    Podés, creo yo, ser extranjera de pronto o de manera permanente, y por años que parecen siglos o por instantes. Esa sensacion de no entender bien a qué te debés, dónde está la gomita que te une, que te completa para no seguirte sintiendo ajena a todo…

    Pero te juro que en algún momento, una encuentra su Patria, su nacionalidad, su sentido de arraigo y pertenencia siempre , siempre, en algún momento. Yo sé que se encuentra….es cosa de asomarse a ese lugar donde late cotidiano y terco el corazón… allí siempre hay luz, y juegos, y esperanza y las niñas tienen siempre conejos si eso es lo que más desean.

    A veces son los duendecitos o haditas que nos salen de la panza quienes nos guían hacia allá. Por lo menos es mi experiencia. En otro casos no sé…pero sé que siempre se encuentra la patria propia porque todo el mundo la tiene….algunas personas tienen la dicha de gozarla muchas veces, otras por lo menos al final, como la luz esa que cuentan que está donde se termina el túnel.

    • Carla Pravisani

      Gracias, Julia, por la reflexión. Y es cierto… muchas veces encuentro la patria en mi hijo.

    • http://juliaardon.com/ Julia

      abrazo

    • Alex

      Soy yo o a Julia, sin importar lo que ponga, le llueven con -1′s ??

    • http://juliaardon.com/ Julia

      tengo “seguidores”, ya ves…
      me pasa en muchas partes, pero no tiene importancia.

    • Alex

      Si ah! que cosas! igual yo siento que vos sos muy positiva no importa lo que pase!

    • lily sanchez franco

      Muy bello lo que decìs, ojalà con mis nietos ,esos duendecitos que espero me hagan quedar en este paìs o donde estèn.Tengo esa esperanza aunque a veces creo que soy nòmada, de espiritù convulso e inconforme.

  • http://luis.im likeluis

    La historia de mi vida, prácticamente. ¡Un texto maravilloso!

    Se da uno cuenta que no es el único que se siente así en este mundo : )

  • http://lafuenteclandestina.blogspot.com/ Lau Fu

    Me encantó este texto, también parece un retrato de mi familia, (“Un rejunte de nacionalidades desesperadas”), me entró esa nostalgia propia de las cosas idas…

  • http://esteparticular.wordpress.com Adrián

    Yo soy de esos bichos raros que nunca se siente en su país… aún cuando tengo que rebuscar hasta bien adentro en los tatarabuelos para descubrir sangres que no dejaron su ombligo acá.

    Qué tan tuanis esta parte:

    “Y en segundo lugar, porque encontrar mi pueblo tampoco es tan sencillo. Cada año se vuelve más traslúcido”.

  • Bianca Rivera

    Este articulo “El Oficio del Migrante” ,me ha impresionado mucho, por su contenido familiar y es una nota de identificacion. Habla de mi historia en muchas aristas. Muchas gracias por compartir material de excelente calidad. Me encantaria recibir una copia en mi correo electronico. Muy agradecida.

    • Carla Pravisani

      ¿Cuál es su correo?

  • Bianca Rivera

    Me encanto este articulo “El Oficio del Migrante”
    Es la historia de mi identidad.
    Me gustaria recibir una copia en mi correo electronico.
    Es un material precioso y vale la pena conservarlo como
    algo propio. Apreciaria mucho obtener una copia en mi
    correo electronico. Muy agradecida.

  • Aaron

    Yo no soy tico, ni holandés. Ni soy chino, ni turco, ni somalí. Yo soy un ser humano, ciudadano del mundo. Y lo que haga acá en prejuicio de nuestra patria terreste nos va a afectar a todos.

  • Aaron

    *perjuicio

    dedazo :p

  • Pingback: Il mestiere dello straniero | VOCI GLOBALI

    • Carla Pravisani

      Es la primera vez que un texto mío se traduce a otro idioma.
      ¡Muchas gracias!

  • Oscar

    Muy interesante el texto, yo soy Costarricense, hace casi 2 años que dejé familia y amigos atrás y me vine a estudiar a Argentina, aunque es poco tiempo me identifico mucho con el texto :)
    Saludos.

  • Julián Arenales Camareno

    Como dice Facundo Cabral, citando, dice él, a M. Twain. A mi edad cuando me presentan una persona, ya no me interesa si es judío, musulman, católico, evangélico, bautistas, etc., me basta y me sobre que sea ser humano, peor cosa no podría ser.

  • realistico

    y?

  • Kurotrophos

    ¡Que bonita reflexión! Para aprender a ser más tolerantes y expandir nuestra nacionalidad, que no es sólo un espacio geográfico y temporal…

  • lily sanchez franco

    Còmo te entiendo! mirà vos nacida asi y yo tb ,coincidencia, como tantas ,agregale q nacì en Resistencia,Chaco,de padres paraguayos exiliados,me cambiaron como tres veces de nombre en el registro , me di cuenta a los 14 años, cuando vivia de nuevo en Asunciòn, que yo no era yo, o solo a medias,pq cuando mi hermana fue a mi lugar de nacimiento a recoger mi partida de nacimiento descubriò una con diferente nombre,y luego en otra otro y asì,algo mantenia del nombre , del apellido ,de mis progenitores ,abuelos y el lugar de nacimiento .Un problema de identidad terrible.Luego vine a vivir a Costa Rica. Hablo mal guaranì ,portuguez y español ,un poco de inglès ,me encanta el italiano y suspiro en francès.Soy una forastera en busca de su paraìso perdido,creo que fue antes de nacer.

  • Tico-Brit

    No soy de aqui ni soy de alla,
    y soy Canalla desde mi mas tierna edad