
Tenemos tan mala televisión en Costa Rica, que nos hemos acostumbrado a criticar, o nos hemos resignado al zapping… los que podemos. Por eso es bueno pegar el grito también cuando algo bueno se sale del canasto y consigue sorprender. Eso me pasó este lunes.
Uso este reportaje del periodista Gerardo Zamora, para el programa 7Días, como ejemplo. Una buena historia, muy bien contada. Un reportaje sencillo que cuida el fondo y la forma. Una construcción narrativa acertada que primero, comunica con efectividad, y segundo consigue trascender: dentro de su simpleza la historia inspira, conmueve, sacude.
El periodista revela un dato sorprendente por muchos desconocido: en Costa Rica ¡unas 10 escuelas funcionan para un único estudiante! Lo hace a través de la historia humana, con nombre propio; sin descuidar el contexto y aportando el punto de vista de profesionales en el campo y de las autoridades. La conclusión queda -completa- en manos del televidente.
Por supuesto que la historia es poderosa: nos presenta dos maestros ejemplares, que desbordan carisma, convicción y entrega; dos escolares igualmente admirables, con facilidad de palabra y ojos de lucha. Y dos familias empeñadas en apostar por la educación de sus hijos, ante el fantasma de la deserción. Pero ¿cuántas historias fenomenales hemos visto desperdiciadas antes por reportajes repletos de clichés, generalidades, sensacionalismo, payasadas vergonzantes o cosas sabidas?
Hay que decirlo: 7Días ha mejorado sustancialmente en los últimos meses. No es poco importante porque se trata de uno de los espacios más vistos de la televisión costarricense, pero además uno de los poquísimos -si no el único- espacio de reportaje amplio, con que contamos los televidentes aquí.
Algunas debilidades siguen siendo evidentes: las entrevistas en set, la muchas veces notoria falta de fact-checking, y el excesivo apego a la agenda general, más allá de la esperable atención a la actualidad.
Pero las señales son buenas, y este lunes vimos un buen ejemplo. Ojalá que no sea, como el número de alumnos de la escuela de San Julián de Parrita, solo uno. 
