¿Qué mejor para cerrar la semana que una nota sensacionalista y moralina de Noticias Repretel?
El noticiero del 6 da cuenta del escozor que ha causado entre los sectores más conservadores de la literatura criolla, el reciente otorgamiento del Premio Nacional de Novela Aquileo J. Echeverría a la novela “Bajo la lluvia Dios no existe“, del joven escritor Warren Ulloa. Al libro se le acusa de vulgar, “pornográfico” dice Amalia Chaverri, y de promover “antivalores” por abordar prácticas como el consumo de drogas o temáticas como “pedofilia, aborto y suicidio”.
“Los jurados de los Premios Nacional deben ver que este premio debe ser un ejemplo para la cultura en general”, dice Dorelia Barahona. ¿Un ejemplo de qué? me pregunto yo. Para mí la obra de Ulloa es un ejemplo… de atrevimiento e irreverencia. De obras que consiguen incomodar, en lugar de textos complacientes y políticamente correctos que estimulen el plácido descanso de las señoras y los caballeros decentes.
Para rematar, la periodista buscó la opinión de los curas, ¡como si a alguien debiera importarle lo que opine la Iglesia Católica sobre el arte o la literatura! Ellos improvisaron sermón y juzgaron al libro por su portada, sí, esa que dice “Dios no existe” !¿Qué diablos esperaban que dijeran?!
En esta nota de Clubdelibros uno de los jurados del Premio Nacional se refiere a la elección de esta novela.
Lo que debería pararnos la peluca no es que una novela diga “picha” o cuente que alguien se fumó un puro, o retrate un cuadro hediondo de la sociedad contemporánea costarricense. De eso se trata el arte y la libertad creativa de los escritores. Ya lo dijo Ulloa: ¡el escritor no está para “educar”!
Lo escandaloso es que se siga pensando, en 2012, que existe una única visión de “la cultura”. Que se debe promover solo un tipo de discurso: el correcto, el educado, el complaciente, el bonititico. Y que los jóvenes son idiotas y se les debe subestimar con la excusa de “protegerlos” de mensajes que -seguramente- no podrán asimilar.
“No hay nada más terrible que ver la realidad, los trapos sucios secándose al viento, o sea, quedar a culo pelado”, escribió Jose Francisco Correa en esta breve reseña de la novela de Ulloa, que yo comparto por completo. Enhorabuena por la literatura que pica y ortiga, y por los que se atreven a premiarla en un país de agazapados. 
