De la crítica al linchamiento 2.0

linchamiento 2.0El 11 de mayo de 2009, mientras conducía por Ciudad Colón, el presentador de televisión Alejandro Rueda perdió el control de su vehículo, se salió de la vía y atropelló a 4 personas: 2 maestras, un ama de casa y una niña de 7 años. Los testigos y quienes auxiliaron a Rueda (inconsciente) dijeron que olía a licor. Los primeros reportes de prensa lo consignaron así, y en Ciudad Colón se armó la gorda. Enfurecidos, los vecinos querían golpear al conductor, que tuvo que ser resguardado en una delegación policial.
Pero no solo en Ciudad Colón explotó la furia. El primer titular, extraoficial, bastó para prender la mecha de la indignación en Twitter, que apenas comenzaba a afianzarse en Costa Rica. Sin esperar más datos -¿Quién los necesita?- los twitteros asumieron como cierto y probado el estado de ebriedad de Alejandro Rueda, y lo condenaron con todo el peso de su chota hambrienta.
Tan pronto el conductor pudo ser evaluado por un médico, trascendió la nueva versión: no conducía borracho; sufrió una hipoglucemia que lo llevo hasta la inconsciencia.
En casos como este, la verdad suele llegar tarde. Ni siquiera el peso del argumento basta para deshacer lo enredado, o desdecir lo dicho. El daño estaba hecho. Costa Rica atestiguó ese día el primer linchamiento 2.0…


Primero dispare, luego pregunte
“Linchar” se define como “ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso”. En español más puro: un puño de atolondrados que, asumiendo como ciertos datos insuficientes (o equivocados), se le va encima a un supuesto culpable de algo. En el calor del momento importa la ejecución del castigo, no averiguar la veracidad de la falta.
Aunque suene prehistórica, la práctica del linchamiento está absolutamente vigente en nuestra región, en nuestros días. Bolivia, Perú, Guatemala y México registran alarmantes estadísticas.
México carga con la desdicha de haber escenificado uno de los incidentes más tristemente célebres.

Estaban seguros de que eran culpables
El 24 de noviembre de 2004, 2 sujetos fueron sorprendidos tomando fotografías a los niños que salían de una escuela en San Juan Ixtayopan, al sudeste de la capital mexicana. Como en el pueblo se acaba de registrar la desaparición de 2 menores, los pobladores asumieron que los extraños eran secuestradores.
Los hombres fueron detenidos por una multitud enardecida. Los amarraron, los ataron a un poste en el centro de una plaza, los golpearon y torturaron durante casi 4 horas. “Nunca había visto tanta locura, tanto odio desatado. Los golpearon con tubos, los patearon, prácticamente los desfiguraron. Llegaron al extremo de dejarlos irreconocibles, antes de rociarles gasolina y prenderles fuego”, narró entonces Miguel Ángel Lorenzana, camarógrafo de Televisa, a agencias de noticias.
El incidente de San Juan Ixtayopan alcanzó notoriedad, no solo por el alarmante nivel de violencia desatada y de crueldad, sino por dos factores clave: Primero, el linchamiento fue transmitido en vivo por las dos principales cadenas de televisión. Y segundo: porque los 2 sujetos asesinados no solo no eran secuestradores de niños; sino que eran agentes de la Policía Federal Preventiva que, el día de su muerte, participaban vestidos de civiles en una operación de inteligencia contra el menudeo de droga.
No se trató de un caso asilado. Cada año ocurren en México 50 linchamientos de personas inocentes, según un amplio informe de un órgano de asuntos jurídicos del PRI, publicado a principios de este año.
Según una investigación previa a cargo de la UNAM y fechada en 2009, la mitad de los linchamientos ocurridos entre 2001 y 2008 en ese país, culminaron con la muerte de la víctima. La verdad llegó tarde.

Más conectados, pero igual de básicos
Por fortuna, el linchamiento no es una práctica común en Costa Rica. Sin embargo, a partir de 2009 y ante la creciente expansión de la conectividad, y la popularización de “las redes sociales”, se ha hecho común éste: el linchamiento virtual, en el que se “ejecuta”, “sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso”. La víctima no muere, pero su honra, su dignidad, su reputación, y los de su familia, pueden acabar masacrados.
Aunque pueda parecer mucho menos escalofriante, el linchamiento virtual guarda pavorosas similitudes con la lapidación física.
El primero: ambas son prácticas crueles, injustificables, violentas, y salvajes, en todo el sentido del término. Reacciones arbitrarias, impulsivas y poco racionales, azuzadas por el comportamiento en manada. Un delirio colectivo, y destructivo.
Segundo: por lo general (por no decir siempre) responden a las primeras informaciones sobre un tema. Se trata -entonces- de la expresión de opiniones prematuras, poco meditadas, basadas en informaciones escasas, incompletas o muchas veces erróneas. Este fenómeno se ve agravado por la difusión viral, que inevitablemente desvirtúa la calidad del mensaje, mientras suma participantes en un juicio marcado por la desinformación.
La gente reacciona a un titular, y movida por la inmediatez propia de la plataforma online, emite un juicio que no solo no se basa en datos confiables, sino que no medita en absoluto sobre sus potenciales consecuencias.
Los ejemplos sobran.
Pensemos nada más en cuántas veces ha ocurrido en el último año que una información falsa se difunda como pólvora en Twitter o Facebook. La nota de Telenoticias sobre “la película de Dora la exploradora” está aún fresca; pero solo hace unos días la nota parodia sobre “el pago de Samsung a Apple usando monedas de 5 centavos” fue reproducida cientos de veces, acompañada de opiniones y afirmaciones de usuarios que no dedicaron un segundo a comprobar la confiabilidad de la información sobre la que estaban opinando.
En abril de este año, circuló en Facebook la fotografía de dos jóvenes con lo que -se afirmó- era el cuerpo descuartizado de una pantera. La imagen exigía justicia, y pedía ayuda para dar con los sujetos, a quienes se asumía de entrada como culpables de asesinar y desmembrar al animal; ambos hechos imposibles de asumir -ni comprobar- a partir de la foto. Pero la falta de datos concretos, de fuente, de testimonios creíbles, ¡de contexto!, no pareció preocupar a ninguno de los miles de usuarios que compartió la imagen, matizada por toda clase de insultos, juicios de valor, y hasta amenazas contra los supuestos asesinos de panteras.
Planteemos un caso hipotético: ¿Qué habría pasado si alguien hubiese concretado sus amenazas contra los muchachos, y solo luego se conocieran documentos adicionales (como otras fotos) que comprobaran que los sujetos no fueron responsables de matar al animal?
¿Se entiende la idéntica naturaleza del linchamiento que ocurre en la plaza de un pueblo, al que ocurre desde atrás de los teclados? Y de sus nefastas consecuencias.

De criticar a lapidar
Escribo estas líneas a propósito de algunas reacciones adversas ante mi columna publicada este domingo en la Revista Dominical de La Nación, y que abordaba este tema. (No, no hablaba sobre la permisividad ante el delito, ni sobre el consumo de drogas, ni sobre la subordinación o relativización de principios éticos o morales).
Algunos lectores, aparentemente escandalizados, insinuaron que el texto pretendió censurar la expresión de opiniones críticas por medio de “las redes sociales”. Otros, equipararon el linchamiento con la exigencia de rendición de cuentas, o del más elemental respeto, que pueden hacer los ciudadanos para con sus representantes políticos. Dos crasos errores.
Lo que intento demostrar hoy aquí, es precisamente la diferencia entre la crítica razonada, argumentada, y -muy especialmente- basada en información completa, creíble y correcta; y el linchamiento bochinchero.
Similar es la situación con respecto a los funcionarios públicos y los representantes democráticamente electos. La rendición de cuentas, y la exigencia de respeto por parte de los ciudadanos, con respecto a las funciones y responsabilidades propias del cargo de los primeros, son incuestionables. Pero otro gallo canta cuando el látigo de la opinión pública la emprende contra funcionarios o políticos, por hechos relativos a su vida privada. ¿Es necesario recordar ese icónico caso reciente?
La crítica basada en lo cierto alimenta debates útiles, engrandece ideas, y a la postre nutre la gran discusión nacional. No es una exageración afirmar que la crítica construye ciudadanía.
La verborrea irresponsable del que opina sin informarse, sin comprobar, por impulso, por cólera, por idiota, solo sirve para destruir su propia credibilidad; y honras, reputaciones, y vidas ajenas.

Lo que intenté decir este domingo, es que el idiota casi nunca piensa que el próximo, víctima de un dato sacado de contexto, de una situación confusa, de un juicio apresurado, puede ser él. Y que en un entorno de salvajismo virtual como el que estamos construyendo, no tendrá salida. Porque en la era del tiempo real, la verdad también puede llegar tarde.

  • Anónimo

    Supongo que el problema radica en la raíz del medio… la inmediatez… supongo que los asiduos usuarios de twitter no quieren esperar la confirmación, el análisis, y las demás aburridas formas de hacerlos pensar…

    • http://twitter.com/ricardohm Ricardo Hernández

      Exacto, parece que ahora la gente piensa que esperar es algo que pasó de moda. Es algo de hace unos diez años. Internet es inmediato. Mejor ahora, rápido, sin importar las consecuencias. Allá el “culpable”, que luego vea como limpia su nombre, si es que queda que limpiar. De por sí, no soy yo. O en tres días a CR se le olvida.

      Como dice Jonathan, en el mundo paralelo de internet, ahora todo mundo es culpable hasta que demuestre lo contrario. Sumemos la doble moral del tico. El resultado es potencialmente peligroso.

  • Minerva

    El problema es que por medio de este blog se ha linchado a mucha gente.  Este blog ha sido el medio de noticias parcialidades y tendenciosas.  La honra de funcionarios públicos ha sido expuesta en estas paginas a burlas, chotas e insultos a veces sin justificación alguna. No se busco nunca en este blog el otro lado de la historia.  Ahora venir a rasgarse vestiduras por lo que hacen los demás es un poco absurdo.  Primero vea la paja en el propio ojo. 

    • http://twitter.com/cambronero cristian cambronero

      Impresionante la cantidad de generalizaciones para un solo párrafo.

      ¿Leyó el texto al menos?  Repito lo ya dicho:  no es lo mismo la opinión gratuita y aventurada sobre LA VIDA PERSONAL de otras persona, o de funcionarios públicos; que la crítica sobre asuntos concernientes a las funciones propias de su cargo.La segunda, creo, es totalmente legítima. Y no veo por qué sea “malo” que se haga con chota, humor o fisga. Como precisión, este blog rara vez publicó “noticias”, y desde su primer día en línea he sostenido aquí que se trata, en su mayoría, de publicaciones de opinión; y he puesto en entredicho que toda historia necesariamente deba tener “dos lados”.Con respecto a los insultos “sin justificación alguna”, le agradecería hacer la tarea y hablar con ejemplos.Qué tristeza dedicar 8864 caracteres a exponer por qué una cosa es distinta a la otra, para que el primer comentario intente llevarlo todo, otra vez, al mismo revoltijo absurdo.

    • http://www.facebook.com/deancornito Dean Córnito

      Cristian, al buen entendedor la Tinta Fresca del domingo era más que suficiente, no requería de explicaciones adicionales.  Al idiota que no se da cuenta de que él (o ella) puede ser la próxima víctima del linchamiento virtual, ni siquiera estos 8664 caracteres el harán entender.

  • Jonathan

    No se si me comentario será fuera de lugar, pero en estos casos las personas afectadas tiene que defenderse tratando de demostrar que son inocentes. Por el caso contrario un proceso judicial debe demostrar la culpabilidad, gran diferencia. La presunción de inocencia en estos casos no existe. Y sobre todo, casi nadie juzga a los demás de la misma forma que lo haría consigo mismo.

  • http://www.betobeto.com/ Beto

    Me imagino que en aras de esa inmediatez viene usualmente aparejada la necesidad de protagonismo de quien difunde el rumor que, vox populi, se pretende pasar por hecho comprobado. Eso de ser “el de la primicia” a toda costa, tan frecuente últimamente en medios periodísticos, conlleva a largo plazo más daños que beneficios. Tanto nadar para quedarse apenas en la orilla.

  • Agustín Gutiérrez

    Lo paradójico y patético es que, la mayoría de esos ataques compartían la lógica de ese linchamiento 2.0.
    Es muy probable que detrás de esas reacciones había gente que se sintió aludida. 

  • Adrian Castro

    Paradójico que alguien que dice que “la Iglesia Católica incursiona en el mercado del papel higiénico” descaradamente diga:


    La verborrea irresponsable del que opina sin informarse, sin comprobar, por impulso, por cólera, por idiota, solo sirve para destruir su propia credibilidad; y honras, reputaciones, y vidas ajenas.”Para exigir el más mínimo respeto hay que primero BRINDARLO viejo!

    • http://twitter.com/cambronero cristian cambronero

      Gracias por evidenciar por dónde es que va la procesión.

    • Adrian Castro

      Con todo gusto viejo! 

  • http://twitter.com/SubCmdteAguirre nahuel aguirre

    Siempre, no solo hay que escribir, sino también leer bien y/o con cuidado…

    Yo personalmente, pienso y creo que las redes sociales es como una orquesta sinfónica. Todo el mundo las ha escuchado, todos la conocen, pero su música no es para todo el mundo.

    Hay gente que no solo no lee con cuidado o peor aun, no leen y se basan en un titular….sino que en ocasiones tampoco entienden o quieren entender el contenido, el tema o el caso en si….lo peor es cuando llegan esas opiniones…

  • Tannia Moya

    Parezco disco rayado con este cuento pero efectivamente cuando hablamos de que para postear y comer pescado hay que tener cuidado, también se aplica para los que opinan, afirman, y linchan; diría que esta bola de nieve que se hace en redes que de repente el “dicen” prevalece debe tomarse con sumo cuidado. Los usuarios debemos ser responsables de lo que afirmamos y esto no va en contra de la libertad de expresión, todo lo contrario opinemos con responsabilidad, pero juzgar y masacrar sobre información falsa nos hace parte del problema y jamás de la solución. 

  • Cianydevotochen

    Puede sonar muy simple y básico,  pero para mí  definitivamente estos “retrocesos” de nuestra sociedad  radica fuertemente en la falta VALORES o bien en la implantación macabra de los ANTI VALORES . Y no menciono a los valores como sinónimo de religiosidad – para nada – sino aquellos valores que CONDUCEN las conductas de las personas hacia una vida propia y de los demás SANA emocionalmente.  Una mis frases preferidas es “No hay que buscar en las acciones, sino en las razones”.  ¿Por qué estamos como estamos? ¿Hace cuándo y cómo nos hemos transformado en AUTÓMATAS esclavos de nuestros instintos más básicos de ira y agresión? Detener la avalancha, no sé como, lo que sí se es que por mi parte yo hago un esfuerzo con mi gente y conmigo misma.  Le dedico a mi hijo e hija tiempo para conversar acerca del respeto del derecho y respeto a la diversidad sexual, de que no se juzga por las apariencias, de que lo que se hace trae consecuencias, etc. Con la gente abogo por la reflexión de las acciones.  En otras palabras me he puesto la meta de que mi gente y yo seamos agentes de sano cambio. ¿Lo lograré?…no sé, pero al menos cada acción para mí tiene una razón. 

  • Arturo Díaz

    Vamos por partes. Bien lo dice Cambronero cuando aclara que aquí van sus opiniones personales. Como periodista, no puede eludir que aquí, aunque opiniones personales, moldean opinión; tal vez por eso sean un poco irresponsables algunas de sus notas; ignorando su poder o más bien, aprovechandose de él (aunque lo anterior es discutible, sin duda). Por otro lado, todos tienen derecho a una opinión; para hablar (con propiedad) hay que saber del tema y para opinar, pues no tanto; no creo dañina la escritura, porque sólo opina, claramente. Al final, debo anotar: Se pide claridad en los ejemplos, pero el autor mismo no los da. A cuales linchamientos se refiere (aparte don Alejandro Rueda (que caso más memorable)) no queda claro. Cambronero tiene derecho a su opinión; sí, aquí se ha linchado (ya nos queda disque claro que a modo personal) a muchos; como es también mi opinión que la integridad (al escribir) de Cambronero (en mi opinión) es dudosa. Pero de nuevo, todos tenemos derecho a una opinión. Saludos a todos.

  • Rafa Chinchilla

    Buen artículo.  Yo le agregaría que algunos de los grandes medios de comunicación utilizan de manera alevosa la desinformación o la publicación de información a medias y manipulada, para provocar en las redes ese fenómeno que Cristian describe.

  • Evmajdu

    El linchamiento se hace virtual porque a la gente le da pereza confrontar, decir las cosas en la cara… la critica casi nunca se hace de manera constructiva, la critica siempre se hace tirando a matar…  

  • Arsteatr

    Muy acertado el comentario. Es una lástima que quienes leemos estás cosas estamos de acuerdo y estos mensajes no le llegan al chusmero (ese es el nombre que se merecen) que lincha sin consciencia ni consciencia.  

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=100000063467768 Raúl Barrantes

    Aquí está más claramente escrito que en la Revista Dominical….

  • http://www.facebook.com/herreravegajose Jose Herrera Vega

    Muchas veces el sentirse amparado por la masa provoca que la persona se deje llevar por ese “hype”, sin analizar o tomar en cuenta que esos hechos pueden sucederle a cualquiera incluso a esa persona. Esta misma gente uno por uno no es capaz de decir ni la mitad de lo que puede llegar a decir por una “red social”, la “seguridad” que hace sentir a una persona hacer las cosas de manera impersonal desemboca en una “avalancha” de aberraciones, don Cristian ambos como comunicadores sabemos que esto no es más que falta de educación, análisis y cultura.

  • http://elalumbradopublico.ticoblogger.com/ Mauricio Valerio

    Hablaba en mi blog de algo parecido, pero en donde algunos medios se prestan al juego: http://elalumbradopublico.com/2012/04/13/unos-las-acusaban-de-brujas/ .

    Igual otros casos donde la ignorancia nos lleva a opinar sin saber qué es lo que opinamos: http://elalumbradopublico.com/2012/06/28/gracias-paul-watson/

    Excelente post.