Elecciones2010: suenan tambores de guerra en internet

Esta es la primera vez en esta campaña (y por tanto en la historia de Costa Rica), que un candidato aborda puntualmente la importancia que tendrá internet, y lo que en ella se haga, de cara a los procesos electorales (interno y nacional) que nos llevarán a elegir presidente en 2010.
Quizá se deba a que nadie se los había preguntado, pero Carlos Francisco Echeverría lo hace por iniciativa propia. El precandidato liberacionista salió a ventilar su estrategia: “Soy el único precandidato presidencial que tiene una página de internet de verdad, con todas las de ley”, dice en Extra.
“Carlos Francisco Echeverría informó que su tendencia pondrá énfasis en el fortalecimiento de su campaña a través de la Internet por considerarlo como un medio democrático, accesible y barato: “En esta época donde es difícil conseguir recursos para financiar anuncios de televisión la Internet cobra importancia porque con una inversión económica mínima se puede llegar a muchas personas”, consideró”
No me cabe duda de que, probablemente por su experiencia ejecutiva, don Carlos Francisco es una persona mucho más versada en estos temas, que sus contrincantes en Liberación Nacional. También considero que desde el mismo día de la presentación de su precandidatura, Echeverría dejó ver la importancia que le otorga a los nuevos medios, extendiendo invitaciones a bloggers y atendiendo consultas de estos medios, sin poses ni divismos.
En horabuena, me alegra que al menos uno de los precandidatos de cara a esta contienda, ponga el tema sobre la mesa y lo cargue con la importancia que le corresponde. Ya en el pasado hemos hablado de la relevancia que tendrá la web en estas elecciones. Ahora sólo falta que los otros precandidatos se den cuenta, y procedan. Por supuesto haciéndolo como se debe, y no haciendo de internet un chilate equivalente al de la más vieja politiquería.
Con una fuerte actividad online durante el proceso electoral, se abrirán nuevas vías para participación ciudadana, la rendición de cuentas y se allanará el camino para un sano ejercicio de transparencia. La lección que recibimos desde Estados Unidos fue contundente como para ignorarla. Esto, aquí, comienza a ponerse bueno.











