Me escribe la reputadísima (como ella misma se confiesa, reputadísima pero sin cobrar) Dra. Taras Vulva desde su consultorio ginecológico itinerante para saludarme a propósito de la cercana celebración costarricense del Día de la Madre. Cansada de dictar conferencias en sueco, noruego e islandés, asegura que la fuente de su agotamiento va más allá de las siete lenguas que domina. “¡Qué sentido tiene convencerme dice– a los únicos que desde hace décadas están convencidos de la emancipación del hombre y la mujer!… Imagínese que en Suecia el público de mis conferencias está conformado casi sólo por hombres… por eso me aburre Suecia… ¡Yo a los hombres no los quiero para hablar!”
Insiste la doctora en retornar al Tercer Mundo, es decir, a su nacionalidad intelectual, cuando afirma que no ve ocasión más propicia que ésta para hablar de los temas que conciernen a las mujeres latinoamericanas, y por ende a los hombres y a sus hijos y a la sociedad entera. “¡Los periodistas siempre se meten en mi vida privada!”, se queja Vulva. “Ya me canso de repetirles que no soy heterosexual ni homosexual. Soy estéreosexual, que es distinto. Me gusta andar por la vida con más amplificación”.
Son tan diversos y cambiantes los atestados de esta mujer de ojos saltones y mirada penetrante, que parece tocada por el don de la ubicuidad: estos días los medios franceses recogen una intensa polémica sostenida con la feminista Elisabeth Badinter, al tiempo que la ong Médicos Sin Fronteras informa de su participación al frente de un proyecto en Ahmad Shah Baba, un distrito de Kabul, en el que la Dra. Vulva trabajó junto a cinco matronas afganas, atendiendo un promedio de 400 partos al mes en un país en el que la esperanza de vida de las mujeres es de 44 años.
Sepultada bajo toneladas de publicaciones, homenajes, vuelos transatlánticos y consultas mediáticas, esta doctora en filosofía, sexóloga y trompetista de jazz, logró expandir sus fosas nasales sobre la nube tóxica que cubre la región centroamericana. En el cercano Día de la Madre, comparto un diálogo esclarecedor, aunque saturado de CO2.
–Vulva, ¿cómo que usted es trompetista de jazz?
–Es que soy asmática, o era. Empecé practicando ejercicios de respiración y yoga y cuando me di cuenta estaba tocando la trompeta. Eso fue durante mi adolescencia. Incluso llegué a tocar con la orquesta de Emir… Emir Kusturica, The No Smoking Orchestra… Es que somos medio primos… El nombre es lindo, pero la verdad es que todos fumábamos.
–Acaba de tocar un tema que yo quería plantearle: las relaciones familiares. Empecemos por…
–…empecemos por hablar de “el bebé”. “El bebé” se ha convertido en el mejor aliado de la dominación masculina. ¡Basta ya de hablar del instinto! Especialmente del instinto de ser madre. El instinto es la disneylandización de la reproducción; es el pensamiento mágico de la condición humana. Que el instinto sirva para otros actos como lavarse los dientes pero no para justificar la maternidad o la paternidad, porque los actos del instinto son por lo general, actos fugaces. A menos que uno devore a sus propios hijos, como Saturno, ser madre o padre es un título vitalicio. Mejor hablemos del aborto.
–Perfecto. Hablemos del aborto.
–Cada vez que una niña de 16 años da a luz, a mí me da depresión pos parto.
–Entonces, ¿está usted en contra de la maternidad?
–Sí, pero no. Estoy en contra de la maternidad de las niñas y de las mujeres jóvenes en general. Oiga, yo tuve un encuentro muy interesante el año pasado con unos personeros de la industria farmacéutica, ya sabe, esos genios que inventaron el viagra y la aspirina. Estamos en negociaciones para una píldora que invierta la menopausia en la mujer, así: que las mujeres sólo puedan quedar embarazadas a partir de los 45/50 años. Y hasta los 90 si hace falta. ¡Imagínese qué vida le daría por ejemplo a su anciana madre poder parir ahora un bebé! Y en cambio, hasta esa edad de los 40/45 que las mujeres estén menopáusicas, es decir ardientes y sin riesgo de embarazo. Esa es la píldora que necesitamos.
–¿Se considera una mujer emancipada?
–Totalmente emancipada, aunque no por eso menos resentida.
–¿Cómo puede afirmar que usted también es madre si no tiene hijos?
–Así como existen las madres solteras, también existen las madres sin hijos. A esta conclusión he llegado después de 8 matrimonios y una vida dedicada al estudio interdisciplinario del varón. La insistencia en que no hay nada más bonito y sublime que ser madre es un cuento de los hombres. Sólo les falta ser más sinceros y decir: ser madres de sus parejas para siempre. ¡Son ellos los que andan siempre buscando una madre! Pero déjeme decirle que el gran privilegio para una mujer de esta época que estamos viviendo es poder no ser madre. Y dedicarse a la lactancia adulta.
–A propósito del 2 de agosto, ¿qué opina del poder de convocatoria de La Negrita… La Patrona de Costa Rica?
–Es cierto, a Laura la veo muy morenita, muy manchada diría yo, creo que su piel no está preparada para tanta procesión, pero eso tiene remedio.
–No no, yo me refiero a la Virgen de los Ángeles. ¿Sigue creyendo que “Costa Rica es un país administrado espiritualmente por una piedra”?
–Y es virgen porque es de piedra, que si no… ¡ya habrían abusado de ella, como del 87% de las mujeres en Centroamérica!
–Durante una entrevista para CNN, usted se refirió a Costa Rica como un país ocupado militarmente y desocupado políticamente.
–Bueno, me alegra mucho que usted recuerde que esa frase es mía, pero esa entrevista en CNN he intentado
olvidarla. Esa fue la vez que terminé a trompetazos con Neil Chomsky, el primo del célebre Noam Chomsky. Neil es un frustrado, vive bajo la sombra alargada de su primo Noam, que ahora sale hasta en La Nación, lo cual es muuuucho decir. Neil estaba diciendo que Costa Rica era un país desocupado militarmente (por lo de no tener ejército) pero ocupado políticamente (por las intrusiones yanquis) y fue cuando yo, en un tono jocoso, le dije: ¿No será al revés, Neil? ¿Ocupado militarmente y desocupado políticamente? Y no lo soportó, su vanidad no lo soportó, y se vino hacia mí gritando y el pobre Larry (Larry King) no sabía qué hacer y yo llevaba mi trompeta en secreto, era una sorpresa, iba a tocar el final del programa, pero entonces tuve que sacarla y agarrar a Neil a trompetazos.
–¿Por qué ha causado tanto revuelo su autoexilio en Galicia? Corren rumores de toda índole…
–Mire, me cae usted bien, siempre me han despertado una simpatía especial las mujeres con el pecho plano como usted, así que voy a revelarle una primicia mundial: muy pronto se va a acabar el dilema del aborto. La razón por la que llevo casi dos años escondida en los montes remotos de Galicia es porque conocí un grupo de mujeres que saben abortar sin pastillas ni intervenciones, a puro poder mental. Yo propuse llamar a este sistema Telequinesis Abortiva, lo propuse en una reunión ultrasecreta que hubo en la Escuela Politécnica de París. Pero Elisabeth Badinter se opuso, de forma muy extraña y violenta. Va a decir usted que soy una peleona peligrosa, pero casualmente ese día también llevaba yo mi trompeta y ya se puede imaginar cómo terminó la cosa. Total, yo por eso prefiero ir por libre. Yo estuve dos años en la Galicia profunda. Es un sitio casi medieval. Y hay una sabiduría ancestral que estas mujeres están aplicando con un 100% de eficacia en congéneres de probada inteligencia. Es casi como un método Silva. Yo voy a impartir este curso en Costa Rica, ese es mi regalo a las mujeres de este país en este mes de agosto, Mes de las Madres. Quieran o no. 