Publicado el 27 Abr., 2008 a las 9:33 pm por cristian

Ha pasado una semana, y se sigue hablando de esto como si fuera ayer. En los últimos días he oído a varios colegas opinar sobre el incidente protagonizado por Simon Le Bon, de Duran Duran, y provocado por una pregunta del periodista Ariel Chávez, de Diario Extra (video).
Para quienes no hayan visto, oído o leído sobre la cuestión: con un pésimo inglés y en la conferencia de prensa ofrecida durante el Festival Imperial, Chávez le preguntó a los británicos si se sentían viejos o jóvenes sobre el escenario, lo que despertó la furia sacra de Le Bon. “Kiss my mother fucker ass”, respondió el cantante, seguido por los chiflidos y aplausos de los presentes.
A Ariel Chávez -como si no estuviera acostumbrado- lo han crucificado por esto. Que si un irrespeto, que su mal inglés, que la pregunta era tonta. El clímax: una columna publicada por VueltaenU, en la que una joven periodista se permite hacer una serie de valoraciones lamentables, después de llamar “payaso”, al reportero de Extra.
Hay dos verdades: En Costa Rica, caemos rendidos a los pies de cualquiera que haya vendido un disco en Nepal. Y la segunda: un pase de prensa a un evento como el Festival Imperial, le abre a muchos reporteros las puertas del Shangri-La.
La pregunta de Ariel es una estupenda pregunta. Se la hizo a una banda con 30 años de trayectoria, que tuvo su mayor éxito en los años 80 y principios de los 90, que no está vigente en la actualidad (su último disco, de hace año, pasó sin pena ni gloria) y cuyo cantante vive su adolescencia a los 50 años. ¿Que se peinen como teenagers-bien londinenses los hace jóvenes eternos para todos nosotros, los simples mortales? No. Como lector, siento curiosidad por la respuesta. Como periodista, la juzgo oportuna, acertada y no le veo el irrespeto por ninguna parte.
Duran Duran es una banda enorme, dueña de una gran trayectoria (en pasado), pero aquí se les magnificó, como ocurre siempre. “La prensa tica compartió con medios de comunicación internacionales las declaraciones de artistas de calidad, en un ambiente de lujo que solo pedía a cambio un trabajo de verdaderos profesionales”, publicó VueltaenU. Pero ¿Cuáles son esos profesionales? ¿Los que caen rendidos a los pies del artista que sea, y le recogen las babas en conferencia de prensa? ¿Los que se limitan a lo políticamente correcto para asegurar su pase al próximo festival? ¿Los que nos recetan los mismos titulares aburridos una y otra vez, y nos aturusan de “que expectativas tiene del público costarricense”? ¡Por favor!
En lugar de censurar el irrespeto de Le Bon, su divismo anacrónico y su actitud de estrella enchilada. Aquí, muy ticos todos, la emprendemos contra el compatriota y aprovechamos la oportunidad para bailarle encima.
Y ojo que esto no es personal. Yo mismo arrugo el entrecejo de día por medio leyendo a Ariel. En esta oportunidad, me refiero al incidente en particular, y a una preocupación: ¿Qué clase de formación reciben los que serán nuestros periodistas de los próximos años? ¿A que aspiran? ¿En qué tipo de información/servicio creen?
Dos incidentes marcaron la edición 2008 del Imperial: la pregunta de Ariel, y la idea de Enrique Iglesias de subir a un chavalo, Freddy, al escenario, en lugar de a una adolescente gritona. Los une una característica: ambos se salieron del guión. Se soltaron de lo predecible, repetido. Rompieron un poco el orden.
A unos les pica, a otros nos alegra.
|+| Curiosamente fue el propio Chávez, el primero en dar con Freddy.
|+| VueltaenU pretendió la nota desde hace 6 días.
Publicado el 20 Abr., 2008 a las 11:55 am por cristian

Con una producción monstruosa, la marca de Costa Rica se adueñó este sábado y domingo de toda la atención, y todas las portadas, con la edición 2008 de su Festival Imperial. Habiendo hablado ya del cartel de artistas, hay que decir que en cuanto a producción, Imperial y sus aliados están solos en este país por el tamaño de lo que hacen, por la arrasadora campaña publicitaria, y por la atención en los detalles a la hora de poner in situ un montaje tan bestial.
Para esta edición mejoró casi todo: mejor logística de ingreso, mejor ubicación de la tarima (mucho más grande e imponente), eliminar la animación en vivo y reemplazarla por una serie de bien logrados cortos en video, mostrados en dos espectaculares pantallas, etc. Un lunar: El sistema de acreditación, tiquetes y plegarias para conseguir una cerveza, gaseosa o aguas frescas, fue una pesadilla.
Hay crónicas en los periódicos, foros, blogs y pasquines, así que procedo sólo con algunos apuntes…
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Publicado el 18 Abr., 2008 a las 12:10 am por cristian

Rosario Flores había pasado desapercibida para mí, hasta que me dejé escucharla. Hasta que me cautivó esa noche de apagón, hará casi un par de años, en el Melico Salazar, y gracias a una oportunísima invitación.
La oí cantar con esa voz -ahora inconfundible- y la vi hacer suyo un escenario, con ese talante por el que tantas divitas mediocres cambiarían una teta falsa.
Este jueves la cita era obligada; la Rosario: la misma. Cuando el arte, la música, se traen en la sangre, no hay que hacer mucho más. A Rosario le fluye el carisma por esas piernas eternas que hipnotizan a cualquiera. Es una showgirl nata que se apodera de la atención y juega con ella.
Se despidió 3 veces, pero La Sabana repleta, ya sin zacate después de una semana de puro arte, no la dejaba irse. Dice AFP que habíamos 12mil personas, lo dudo, pero estábamos todos.
|+| Las fotos están en el flickr.
Publicado el 14 Abr., 2008 a las 10:26 pm por cristian

El Festival Internacional de las artes se inauguró oficialmente la noche del sábado. Después de un “discurso” breve y la introducción con un espectáculo de danza aérea que ya habíamos visto hace 2 años, fue el turno del debut de La Orquesta del Río Infinito. El ambicioso proyecto de Manuel Obregón juntó sobre la enorme tarima del lago de La Sabana a 33 músicos de distintos países de Latinoamérica. Una especie de Orquesta de la Papaya revisited. Fui a escucharlos con alguna expectativa, y diría que no me impresionó. La idea, al menos por ahora, suena mejor en el papel. Sin arrogarme pretenciones de músico, y limitándome al papel de expectador: a la orquesta le falta cohesión, suena desordenada, desacoplada. ¿Nada que el ensayo no cure? Probablemente. ¡Quién dijo que armar semejante mejunje de músicos y sonidos, podía ser fácil! De momento, me quedo con la papaya.
El instante memorable de la noche: los 3 temas que, sin anunciarlo, interpretó León Gieco, incluída 5 siglos igual, con Obregón al piano.
Hay que apuntarlo: el sonido el sábado también fue deficiente, lo que jugó en contra de los músicos. Hace dos años, la historia fue la misma durante la presentación del grupo francés Ilotopie. Qué lástima.
Domingo. Mismo escenario. Si el sábado la asistencia fue masiva, el domingo fue apoteósica. El ancla: el colectivo argentino El Choque Urbano, que hace unos meses pasó por el país cobrando cover de pompa, y ahora los oímos de gratis.
Antes de su “Fabricando sonidos“, pasó por el escenario Adrián Goizueta. No puedo contar mucho de su show, los bostezos me ganaron. A mi, y a las varias decenas de personas a mi al rededor. Espectáculo equivocado para el momento equivocado.
Siguiendo el camino de pioneros como Stomp, el de El Choque Urbano es un buen show. Es indiscutible que los argentinos atrapan la atención y no la sueltan, y sorprenden son sus destrezas de coordinación, creatividad e intensidad sonora.
Pero lo más sorprendente fue la recepción del público tico; los miles apretujados entre el lago y la carretera, que se metieron en el show de principio a fin. Al cierre, la gente reventó en una ovación cerrada, de pie, y obligó a los artistas a quedarse un rato más. Se gozó.
No hay fotos de Choque Urbano. Mis dedos me traicionaron y sin darme cuenta perdí muchos minutos de foto y video. La cólera es mía.
Publicado el 30 Mar., 2008 a las 5:40 pm por cristian

Sábado 29. A las 7 pm los primeros 200 metros del Paseo de los Estudiantes ya estaban bloqueados. Más de 2000 personas, tal vez, se apuñaban en la Plaza de la Artes y el atrio de la Iglesia de La Soledad para oir al ensamble Éditus 360 presentar su disco, ahí en la calle.
Atrás, la gran cuesta del nuevo bulevar de la avenida 4 que sube hasta el Parque Central. Un hervidero de ojos vinos ante la novedad: las vacas del Cow Parade que como pecas psicodélicas asaltan el asombro de los josefinos a la vuelta de las esquinas. Y ellos las buscan.
El conjunto era grandioso. La estampa de una ciudad que vibra de arte en la calle. De la gente que se adueña del centro sin miedo, de noche, y aplaude el talento. Una explosión de ciudadanía cultural que aquí no vemos todos los días. Quienes hayan visitado San José este fin de semana, saben de que hablo.
El de Éditus fue un espectáculo impecable. Por primera vez escuchamos completo y con toda la parafernalia, el que me atrevo a decir, es el mejor disco de electrónica que se ha editado en el país.
Los complementos visuales, en unas espectaculares pantallas de RSTV, estuvieron a cargo de Abraham Soria (MetaMind). Un show de primera en sí mismo, con una línea gráfica limpia y cuidada. Una delicia.
Más de uno fruncimos el ceño con la intervención -hacia el final- de Dan Robinson, que quebró con violencia la sutileza del espectáculo. Pero ya todo había sido muy bueno ese sábado. Para los oídos, para los ojos, para la convivencia. Para San José.
|+| Subí algunas fotos al flickr. Espero poder montar un cortito en video en estos días.
|+| Éditus360 en el Variedades, un review del concierto, y video.
Publicado el 6 Mar., 2008 a las 8:40 pm por cristian

Me lleva el yoyo. ¿Por qué hacen esto?
Hasta ayer, la banda Zoé, por mucho una de las más interesantes de la movida mexicana de los últimos años, terminaría de hacer de la noche del sábado del Festival Imperial, una épica. Compartirían escenario con Le Pop, Babasónicos, Incubus y Smashing Pumkings. Hoy, aparece el line-up oficial en el sitio del festival, y está mal, está todo mal.
La noche del domingo huele feo, y lo saben. Seal, ¿quién es Seal en 2008?. Enrique Iglesias, ¡prefiero hacer gárgaras con clips! Ninguna excusa es sufiente para justificar su presencia. ¿Complacer al público pop? Por favor. ¡Qué insulto! Con la cantidad de astros del pop, con talendo, que existen; respetados en la industria y por el público. La voz de Enrique Iglesias atenta contra las Convenciones de Ginebra. El perfil del evento sufre seriamente con su presencia, y lo saben.
¿Y Durán Durán? Si, legendarios, mitad banda mitad fósil. Música del recuerdo. No había nadie más. El Festival Imperial 2008 cerrará con una banda olvidada, que no es un artista top y no nos lo pueden vender como tal.
El cartel 2008 se siente renco porque los artistas gancho son de bajo perfil, o fueron olvidados por el público hace dos siglos. Incubus y Smashing Pumpkings medio salvan la tanda, ambos son nombres vigentes y con proyección.
Lo lamento por Zoé, muchos hemos esperado años para oirlos aquí, y ahora tendremos que hacerlo en medio de una noche deslucida y agria, porque la víspera, con nota 7 de 10, arrasará con todo. La fiesta de dos días, no es tal.
Y que nadie salga, por favor, con el cuento de que en Costa Rica el público es malagradecido. Todo lo contrario, los ticos somos un pueblo conformista y lo demostramos a diario. Al público tico se le compra con un confite, como se aprovechan de nosotros constantemente las empresas que saben que no reclamamos servicio al cliente y solemos optar por la sumisión.
El Festival Imperial es un eventazo en este país donde la visita de Iron Maiden equivale a una aparición de los 4 jinetes del apocalipsis. En su primera edición dió gusto por logística y organización, y por una oferta musical muy superior a la que se ofrece hoy. Ay que pegarse el concierto, la noche del sábado está jugosa. Pero que no nos vendan el evento del siglo, cuando le falta carne, y lo saben.
Publicado el 26 Feb., 2008 a las 10:46 pm por cristian
“Me parece señor presidente (del Congreso), que hay una contradicción entre los esfuerzos que hacemos por tener una sociedad que podamos construir de mejor forma (sic) y el permiso que se otorga a estas agrupaciones, hoy Iron Maiden, pero puede ser otras más… no sólo en estos espectáculos públicos, sino en la radio, en la televisión sin que nadie se atreva a poner barreras…”
Así, el diputado de Dios, del bien y de la luz, Guyón Massey, propone salvar a este vergel bello de aromas y flores, de la amenza latente del rock, de la música, del arte. El berrinche se puede escuchar en nacion.com
Dice Massey que les tapemos lo oiditos a los chiquitos. Que no los vistamos de rojo porque es el color del pisuicas, del coco y del willawaw. Que no prendamos la radio si no es para oir alabanzas, salmos y bienaventuranzas. Y que no vayamos a los conciertos si no los organiza él mismo con sus compradres, embajadores de la gracia.
Esa fórmula celestial en la que las autoridades deciden lo que es bueno y qué es lo bueno, para todos, ha probado ser exitosa a lo largo de la historia. Actualmente, se aplica con éxito (aunque en diferentes grados de intensidad) en naciones llenas de Dios como Corea del Norte, la República de China, Pakistán, Cuba, o Venezuela.
¿Cuáles son los antivalores, Guyón, los que predica Bruce Dickinson cantando entre pirotecnia, o los anacrónicos sinsentidos que usted expele, empapados de intolerancia y de odio?
Suficiente charlatanería en la Asamblea Legislativa. Suficiente de este pelafustán que llegó a una curul por desgracia divina.
Iron Maiden, como cualquier artista debe poder hacerlo, tocó aquí la noche de ese martes frente un estadio lleno a reventar. La libertad de expresión se celebra.