Estreno Bisonte día 1: agridulce

Dos cosas marcaron la primera de dos noches de proyección de las producciones audiovisuales del colectivo Bisonte, este lunes: la gran capacidad convocatoria y la oscilante calidad de lo mostrado.
Este es el segundo año que el grupo de productores independientes muestra sus trabajos en una sesión abierta. También es el segundo año que logran una tremenda asistencia. Este lunes no cabía nadie más en el Cine Magaly, y fue bastante la gente que no logró entrar.
La efervescencia que experimenta la producción criolla de imágenes, de la que hablaba Ishtar Yasín unos días atrás, es un hecho innegable.
Todo el mundo sale de este tipo de proyecciones hablando de lo visto, que para eso son. Así que yo vengo aquí a compartir mis apreciaciones. 4 cortos me llamaron especialmente la atención anoche, 3 para bien.
La joya de la sesión fue 2-2 doble pato, de Nicole Maynard, realizado en Cuba. Una historia simplísima, edición de lujo, actuaciones más que sólidas y una musicalización genial. Una pieza de premio.
Theresa, de Nicolás Pacheco, me encantó por su demoledor realismo. Un drama humano que se desarrolla con una calma pasmosa. Las actuaciones, el lenguaje de cámara y el cuidado en el detalle, también sobresalen sobradamente por encima de otros de los trabajos exhibidos.
También disfruté Ruido Blanco, de mi estimado Jeymer Gamboa, especialmente por su propuesta en el manejo de cámara.
Réquiem, por su parte, uno de los cortos invitados, de 15 largos minutos, se me hizo eterno. Esta es una apreciación muy personal: cuando estamos viendo producciones locales que brillan por su realismo, sencillez y acierto en la historia narrada, ese tipo de video arte -para mis ojos- pretencioso se torna especialmente gris. Deseé que terminara.
Hoy martes es la segunda noche de cortos. Hay que llegar temprano, a las 7 algunos parecen matar por un campo. En horabuena.













