Costa Rica se pasea en su gallina de los huevos de oro

“Costa Rica irá perdiendo el predominio del producto turístico natural para ir dando paso paulatinamente al artificial”, concluye un estudio divulgado por la Cámara Costarricense de Hoteles. La entidad sugiere que el país abandone la imagen que poyecta: la de paraíso del ecoturismo “pues la realidad demuestra que los inversionistas son libres de desarrollar más y más proyectos en un escenario sin reglas muy claras como el actual”, publica El Financiero.
“el avance del fenómeno de la urbanización será inevitable, y con este se irá dando una gradual pérdida de cuotas del mercado turístico, aunque vaya aumentando el interés de extranjeros por venir a radicar en el país”, alertan los autores del estudio.
¿De qué estamos hablando? Ni más ni menos que de la gallina de los huevos de oro, de este vergel que cada día tiene menos costa, y menos rica. Costa Rica es el destino más visitado de América Central. En 2005 el turismo aportó el 8.1% del Producto Interno Bruto, y de él depende el 13% de los empleos directos o indirectos.
“Costa Rica fue uno de los pioneros en ecoturismo y es reconocido como uno de los pocos destinos internacionales con verdaderas opciones de turismo ecológico. En la clasificación del Índice de Competitividad en Viajes y Turismo de 2008, Costa Rica alcanzó el lugar 44, siendo el mejor calificado de América Latina. El país clasifica en el sétimo lugar cuando se considera solo el factor recursos naturales”, dice Wikipedia.
Curiosamente conversaba con Sergio sobre este tema hace no muchos días. Sobre qué tipo de desarrollo es el que queremos: el del cemento o el sostenible; Qué clase de turismo quiere atraer Costa Rica: ¿al 65% al que le da lo mismo asolearse en Cancún, en Los Cabos o en Dominical, o el 44% que busca nuestra flora y fauna? ¿Qué queremos ofrecer? ¿Con quién debería competir el país?
¿Estamos a tiempo de hacer algo? ¿O los pasos de animal grande que cimbran sobre Puerto Viejo en forma de marina apocalíptica, y la fiesta de las concesiones en Osa, deberían hacernos pensar que ya todo está perdido? ¿Que nos cagamos en lo que nos hacía distintos, como casi siempre?







