Al que nace para groupie, del cielo le caen las estrellas

Ha pasado una semana, y se sigue hablando de esto como si fuera ayer. En los últimos días he oído a varios colegas opinar sobre el incidente protagonizado por Simon Le Bon, de Duran Duran, y provocado por una pregunta del periodista Ariel Chávez, de Diario Extra (video).
Para quienes no hayan visto, oído o leído sobre la cuestión: con un pésimo inglés y en la conferencia de prensa ofrecida durante el Festival Imperial, Chávez le preguntó a los británicos si se sentían viejos o jóvenes sobre el escenario, lo que despertó la furia sacra de Le Bon. “Kiss my mother fucker ass”, respondió el cantante, seguido por los chiflidos y aplausos de los presentes.
A Ariel Chávez -como si no estuviera acostumbrado- lo han crucificado por esto. Que si un irrespeto, que su mal inglés, que la pregunta era tonta. El clímax: una columna publicada por VueltaenU, en la que una joven periodista se permite hacer una serie de valoraciones lamentables, después de llamar “payaso”, al reportero de Extra.
Hay dos verdades: En Costa Rica, caemos rendidos a los pies de cualquiera que haya vendido un disco en Nepal. Y la segunda: un pase de prensa a un evento como el Festival Imperial, le abre a muchos reporteros las puertas del Shangri-La.
La pregunta de Ariel es una estupenda pregunta. Se la hizo a una banda con 30 años de trayectoria, que tuvo su mayor éxito en los años 80 y principios de los 90, que no está vigente en la actualidad (su último disco, de hace año, pasó sin pena ni gloria) y cuyo cantante vive su adolescencia a los 50 años. ¿Que se peinen como teenagers-bien londinenses los hace jóvenes eternos para todos nosotros, los simples mortales? No. Como lector, siento curiosidad por la respuesta. Como periodista, la juzgo oportuna, acertada y no le veo el irrespeto por ninguna parte.
Duran Duran es una banda enorme, dueña de una gran trayectoria (en pasado), pero aquí se les magnificó, como ocurre siempre. “La prensa tica compartió con medios de comunicación internacionales las declaraciones de artistas de calidad, en un ambiente de lujo que solo pedía a cambio un trabajo de verdaderos profesionales”, publicó VueltaenU. Pero ¿Cuáles son esos profesionales? ¿Los que caen rendidos a los pies del artista que sea, y le recogen las babas en conferencia de prensa? ¿Los que se limitan a lo políticamente correcto para asegurar su pase al próximo festival? ¿Los que nos recetan los mismos titulares aburridos una y otra vez, y nos aturusan de “que expectativas tiene del público costarricense”? ¡Por favor!
En lugar de censurar el irrespeto de Le Bon, su divismo anacrónico y su actitud de estrella enchilada. Aquí, muy ticos todos, la emprendemos contra el compatriota y aprovechamos la oportunidad para bailarle encima.
Y ojo que esto no es personal. Yo mismo arrugo el entrecejo de día por medio leyendo a Ariel. En esta oportunidad, me refiero al incidente en particular, y a una preocupación: ¿Qué clase de formación reciben los que serán nuestros periodistas de los próximos años? ¿A que aspiran? ¿En qué tipo de información/servicio creen?
Dos incidentes marcaron la edición 2008 del Imperial: la pregunta de Ariel, y la idea de Enrique Iglesias de subir a un chavalo, Freddy, al escenario, en lugar de a una adolescente gritona. Los une una característica: ambos se salieron del guión. Se soltaron de lo predecible, repetido. Rompieron un poco el orden.
A unos les pica, a otros nos alegra.
|+| Curiosamente fue el propio Chávez, el primero en dar con Freddy.
|+| VueltaenU pretendió la nota desde hace 6 días.









