“El Gobierno solo es transparente bajo presión”

Que el Poder Ejecutivo no da pié en bola, ya no es noticia para nadie. Tal vez ahí esté lo más grave: que -perdida nuestra capacidad de asombro- dejemos de reaccionar y censurar las maromas con las que nos sigue sorprendiendo el gobierno bilocado entre Zapote y Rohrmoser.
El nuevo circo se armó en torno al nombramiento de la diputada Mayi Antillón como ministra de Comunicación, para que se encargue de lo queda de la imagen del presidente. Se dijo que Antillón dejaría la Asamblea para dedicarse “tiempo completo” al nuevo ministerio. En la curul la sucedería Víctor Láscarez, excónsul de Costa Rica en Managua.
La frase que titula este post (más acertada imposible) es de Alberto Salom, diputado del PAC que ayer amenazó con hacer público un informe de la Comisión de Ética de la Presidencia que revela las verdaderas razones por las que Láscarez fue separado de su cargo como cónsul en abril pasado. La Presidencia declaró ese informe como “confidencial” y no hizo público su contenido, hasta ayer, ya acorralados.
En español: los presidentes Arias iban a permitir que un funcionario gravemente cuestionado asumiera su puesto como diputado, y se iban a quedar calladitos como quien no quiere la cosa. Mayi estrenaba ministerio, el presidente se lavaba la cara a punta de gestión de prensa, y todos contentos.
¿Qué dice el informe? “Láscarez incurrió en violación del Código de Ética del Gobierno y de los artículos 3 y 4 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito, de acuerdo con el primer “considerando” del informe de Ética”, dice La Nación. Eso es: “incurrió en flagrante violación de los principios de integridad y probidad”, dice el informe. Y lo que dice la Ley sobre quien viole el deber de probidad (honradez): “constituirá justa causa para la separación del cargo público”. Eso, sin mencionar el festín con los timbres consulares. Pero se ocupaba estratega de imagen, ahí estaba la curul, y todos chitos. Suma y sigue.





















