Publicado el 18 Abr., 2008 a las 12:10 am por cristian

Rosario Flores había pasado desapercibida para mí, hasta que me dejé escucharla. Hasta que me cautivó esa noche de apagón, hará casi un par de años, en el Melico Salazar, y gracias a una oportunísima invitación.
La oí cantar con esa voz -ahora inconfundible- y la vi hacer suyo un escenario, con ese talante por el que tantas divitas mediocres cambiarían una teta falsa.
Este jueves la cita era obligada; la Rosario: la misma. Cuando el arte, la música, se traen en la sangre, no hay que hacer mucho más. A Rosario le fluye el carisma por esas piernas eternas que hipnotizan a cualquiera. Es una showgirl nata que se apodera de la atención y juega con ella.
Se despidió 3 veces, pero La Sabana repleta, ya sin zacate después de una semana de puro arte, no la dejaba irse. Dice AFP que habíamos 12mil personas, lo dudo, pero estábamos todos.
|+| Las fotos están en el flickr.
Publicado el 14 Abr., 2008 a las 10:26 pm por cristian

El Festival Internacional de las artes se inauguró oficialmente la noche del sábado. Después de un “discurso” breve y la introducción con un espectáculo de danza aérea que ya habíamos visto hace 2 años, fue el turno del debut de La Orquesta del Río Infinito. El ambicioso proyecto de Manuel Obregón juntó sobre la enorme tarima del lago de La Sabana a 33 músicos de distintos países de Latinoamérica. Una especie de Orquesta de la Papaya revisited. Fui a escucharlos con alguna expectativa, y diría que no me impresionó. La idea, al menos por ahora, suena mejor en el papel. Sin arrogarme pretenciones de músico, y limitándome al papel de expectador: a la orquesta le falta cohesión, suena desordenada, desacoplada. ¿Nada que el ensayo no cure? Probablemente. ¡Quién dijo que armar semejante mejunje de músicos y sonidos, podía ser fácil! De momento, me quedo con la papaya.
El instante memorable de la noche: los 3 temas que, sin anunciarlo, interpretó León Gieco, incluída 5 siglos igual, con Obregón al piano.
Hay que apuntarlo: el sonido el sábado también fue deficiente, lo que jugó en contra de los músicos. Hace dos años, la historia fue la misma durante la presentación del grupo francés Ilotopie. Qué lástima.
Domingo. Mismo escenario. Si el sábado la asistencia fue masiva, el domingo fue apoteósica. El ancla: el colectivo argentino El Choque Urbano, que hace unos meses pasó por el país cobrando cover de pompa, y ahora los oímos de gratis.
Antes de su “Fabricando sonidos“, pasó por el escenario Adrián Goizueta. No puedo contar mucho de su show, los bostezos me ganaron. A mi, y a las varias decenas de personas a mi al rededor. Espectáculo equivocado para el momento equivocado.
Siguiendo el camino de pioneros como Stomp, el de El Choque Urbano es un buen show. Es indiscutible que los argentinos atrapan la atención y no la sueltan, y sorprenden son sus destrezas de coordinación, creatividad e intensidad sonora.
Pero lo más sorprendente fue la recepción del público tico; los miles apretujados entre el lago y la carretera, que se metieron en el show de principio a fin. Al cierre, la gente reventó en una ovación cerrada, de pie, y obligó a los artistas a quedarse un rato más. Se gozó.
No hay fotos de Choque Urbano. Mis dedos me traicionaron y sin darme cuenta perdí muchos minutos de foto y video. La cólera es mía.