“A ojos cerrados”: ¡Imperdible!

A ojos cerrados cuenta una historia bien simple. Tan pequeña que nace, existe y muere, dentro de una familia de tres. También es una historia profundamente costarricense, no porque no pudiera ocurrir en cualquier otro rincón del mundo, sino porque simplemente ocurre aquí; ocurrió aquí en la imaginación de un actor, escritor, y cineasta que ha demostrado una pasión genial por retratarnos, a nosotros, a los ticos, con gran sensibilidad y una extraordinaria capacidad de asombro ante eso: las cosas simples. Las que nos hacen.
Ese guión sencillo se tradujo en imágenes con un ojo cuidadoso que logró hacer chocolate con muy poco cacao; pero con gran pericia. Hernán Jiménez ha dicho cien veces que se trata de una película “honesta” casi como si fuera un excusa necesaria para cualquier cosa. A mí no me parece que el adjetivo haga falta como justificación, pero sí como virtud: porque narra esa historia pequeña sacándole todo lo de adentro; valiéndose de los recursos disponibles, exprimiendo el aporte individual de gente que –en el proceso- se divirtió, creció, aprendió. Todo eso quedó pegado de la pantalla. Se nota, se disfruta.
Si bien no suelo hacerlo, menos aún podría pretender una aproximación “objetiva” a esta película. Lo poco que sabía de ella me cautivó desde que estaba en proceso de filmación en 2008. Tuve la oportunidad de ver al equipo trabajando y de ir a estorbar el último día de filmación en Limón. Vi un primer corte en 2009, y finalmente pude ver la versión final hace algunos días. Confieso, sin reparo, que me encantó.
Cine transparente, entretenido, que consigue conmover, que es efectivo para hacer reír, y que triunfa en la misión de narrar, de comunicar. Un experimento sin poses de alguien que está empeñado en amaestrar su talento a punta de trabajo. A ojos cerrados es una apuesta al futuro de un artista.
Curiosamente, a lo largo de estos meses, es del propio Hernán de quien he oído enumerar los “errores” formales que tiene la película, como quien hace el acto de contrición. Que si el ritmo se cae en un momento determinado y la gente lo va a notar, que si existen diferencias de intensidad entre los actores profesionales y los nóveles, que si hay fallas de continuidad, que si la edición aquí y allá. Sí, esos y otros detalles están, pero no consiguen opacar, ni por asomo, el brillo de una fotografía lucida, la más llana autenticidad en la actuación de Carlos Luis Zamora (Gabo), la frescura de Carol Sanabria (Delia) y la solidez de Anabelle Ulloa (Maga); el fluir de la historia que no se complica ni se distrae, la música bien puesta, el silencio cuando es el silencio el que habla.
Estoy seguro de que los costarricenses nos sentiremos profundamente identificados con A ojos cerrados, que para conseguir esa empatía no necesitó recurrir a clichés. Es otro gran momento para el cine hecho en Costa Rica. Lo marca una película auténtica, limpia, que se ríe y que se duele. Una película que se recomienda.

|+| A ojos cerrados estará en cines a partir de este viernes 2 de julio. (Terramall, Mall San Pedro, Paseo de las Flores, Nova Cinemas)

|+| La próxima semana, por fin, publicaré el video con material “detrás de cámaras” exclusivo. Aquí hay un adelanto. Iba a durar una semana, pero duró dos años. Nunca es tarde.





Detrás de “A ojos cerrados”

El largometraje, primera película del realizador Hernán Jiménez, estará en cines de Costa Rica a partir de este viernes 2 de julio.

|+| “A ojos cerrados” en Facebook.





Donde duerme el horror: una parodia de sí misma

El que una película de “terror” tenga la palabra “horror” en el título, debió ser suficiente augurio. Donde duerme el horror dejará a los espectadores con los pelos de punta mientras tiemblan nerviosamente al filo del asiento con las palomitas atragantadas. Pero no del susto.
Vi la película este martes, en una función para medios de comunicación. Confieso que me esforcé por llegar con la mente en blanco y la mejor disposición para ser sorprendido, pero desde los primeros minutos la producción de La Zaranda, dirigida por una dupla de directores argentinos, solo me produjo angustia…

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Hernán Jiménez: hacer cine “a ojos cerrados”

“Este es un esfuerzo muy honesto por entender qué demonios es lo que estoy haciendo”

El próximo 25 de junio las pantallas de cine costarricenses se llenarán con A ojos cerrados, la ópera prima del cineasta costarricense Hernán Jiménez. El parto ha sido largo y duro: la película estuvo concluida en 2008 pero será ahora, 2 años después, que el público pueda ir a ver la historia de una joven profesional y su familia: sus dos abuelos. La historia breve de cómo todo cambia cuando cambia la vida. Una historia sencilla y limpia filmada con pericia en San José y en Puerto Viejo de Limón. Una película hecha con los dientes por un staff de talento.
El miércoles anterior conversé con Hernán, que vive y estudia en San Francisco, California, sobre la película, sobre su trabajo, sus temas recurrentes, sus últimos cortometrajes, su nuevo proyecto, sobre la música.
No lo piense para dejar sus comentarios, y el 25 nos vemos en el cine…

Han pasado dos años desde que grabaste, editaste y dejaste “lista” A ojos cerrados, pero en estos dos años has vuelto sobre la película una y otra vez. ¿Qué dirías que quedó como resultado final, qué es lo que va a ver la gente?

Lo quedó es el retrato de una familia, y eso me satisface porque se mantuvo a partir de lo que el guión propuso, a pesar de que -al mismo tiempo- el guión cambió radicalmente.
Digo que me satisface porque desde un principio fue mi intención; es un tema que me obsesiona y que creo que la mayoría de mis trabajos terminan tocando de una manera u otra. Y dentro de ese retrato, hay una estructura familiar que de pronto se tambalea por un golpe dramático y tiene que volver a construir.
¿Qué fue lo que pasó en estos dos años? ¿Por qué hemos tenido que pasarlos esperando?
La excusa detrás de este periodo tan largo se divide en dos. Está la que tiene que ver con limitaciones prácticas como no haber podido conseguir el dinero para la postproducción, no haber podido levantar a 35mm de manera más expedita y haber tenido que esperar una nueva convocatoria de Cinergia para conseguir dinero, etc. Todas esas limitaciones y obstáculos nos fueron atrasando. En realidad de A ojos cerrados hay un corte listo desde hace más de un año.
Luego a ese montó de “excusas” habría que sumarle el proceso creativo mío, propio, en el marco del montaje de la película. Es mi primera película, te diría que mucho de lo que sé hoy de cine lo he aprendido a través de este proceso. Mucho fue eso: batallar conmigo mismo hasta llegar a un corte, dejarlo tirado por dos meses y luego regresar a examinarlo, y descubrir cuáles eran sus fallas y corregirlo…

Supongo que siempre que uno tiene un trabajo guardado en una gaveta, vuelve a él a seguir “terminándolo”. ¿En qué momento dijiste “ésta es” la versión definitiva? ¿Qué determinó esa decisión final?

¡Claro! En mi caso, o por lo menos en este caso, lo que lo determinó fue el que se concretara la fecha de exhibición y el transfer de la película a 35mm. Ya cuando esas condiciones prácticas se concretaron hubo que decir éste es el corte. Pero sí, creo que fue un paso que se concretó porque no había más remedio, creo que pude haber seguido eternamente haciéndole ajustes.
Sin embargo si te confieso que este corte que va a ver la gente en los cines, es un corte cuya esencia y estructura básica sí estaba definida desde hace mucho tiempo. Se le hicieron cambios mínimos en los últimos 6 meses, pero nada que fuera a variar drásticamente el fondo ni la forma de la película.

En todo este tiempo han pasado muchas nuevas cosas para vos. Desde mi punto de vista ya incluso has ensayado otros estilos. Está claro que el público aún no ha visto A ojos cerrados, pero ¿para vos mismo tu película sigue vigente?

Sí. Es muy curioso que me lo preguntés porque en varios momentos me ha preocupado, y sí, es mucho tiempo. Tomando en cuenta desde el proceso de escritura de un guión hasta que una película está lista, y encima sumando este periodo de espera, es mucho tiempo. Entonces varias veces me preocupó eso: que la película no refleje en dónde estoy parado hoy desde el punto de vista profesional. Pero la respuesta es que sí, y es algo que me satisface mucho porque -al menos en mi criterio- es uno de los parámetros más certeros para medir la calidad de un trabajo: cuánto logra mantener su vigencia y qué te produce al verlo… yo he producido cosas y luego las veo 6 meses después y se me paran los pelos ¡y me asusto! Por dicha creo que ese no es el caso de A ojos cerrados. Conserva esa esencia narrativa que yo quería explorar.

 

 

Un lector del Fusil escribió este comentario que te cito: “Envidio a este mae, todo lo que hace lo hace bien y encima las mujeres suspiran cuando aparece en cámara. Gran talento”. Qué crees vos que es “lo que hacés bien”? ¿Qué es lo genera esa percepción?

:D Pues yo no sé, la verdad. Creo que en mi caso existe una desconexión casi total entre eso que esa persona escribe, y mi propia percepción de mi trabajo mientras lo estoy haciendo. Quizá una vez que está terminado sí me permito ser más objetivo sobre si la calidad del trabajo está ahí, si se logró lo que se quería o si está bien o mal. Pero durante el proceso creativo no me permito nunca partir de esa premisa. Creo que eso es sano hasta cierto punto, pero hay veces en que sí quisiera poder creérmelo un poquito más.
Vieras que un día de estos estaba leyendo un libro de David Mamet, donde escribe sobre el proceso de un actor, un escritor y un director de cine. Y decía que independientemente de cuánto uno sepa o no sepa, si el objetivo del artista es entender la naturaleza del medio en el que está trabajando, del cine, de la narración, entender cómo es que verdaderamente funciona; ese objetivo se le va a transmitir al público, se va a hacer evidente. Y yo creo que eso es lo que te mantiene inevitablemente alejado de la arrogancia siempre, porque estás consciente de cuánto no entendés. Y en mi caso lo que hay es un esfuerzo muy honesto por entender qué demonios es lo que estoy haciendo…

Entonces ¿sería correcto decir que A ojos cerrados es un ensayo?

Sí, ¡absolutamente! Como sabés ahora en agosto vamos a empezar una nueva película, y la razón por la que vamos a arrancar así de rápido con un nuevo proyecto es porque con A ojos cerrados me he dado cuenta de que la curva de aprendizaje para escribir y para hacer cine, buen cine, es tan pero tan empinada, que necesito encontrar una fórmula para producir con más frecuencia. Porque está bien resignarse a que esta película es un ensayo, pero la que sigue también, y la que sigue también, entonces es difícil de aceptar que vas a producir una película cada 5 años.

¿Trabajar en una industria como tal podría ser parte de la fórmula? ¿Qué tan necesario te parece contar con una industria?

Te diría que tengo mis reservas sobre el tema de una industria. Es muy importante sobre todo para la gran cantidad de gente que quiere vivir de esto y sueña con que algún día se llegue a concretar un ambiente de trabajo en el que todo mundo pueda trabajar y ganar bien, ganarse la vida haciendo esto.
Pero en el ámbito de la producción creativa, de la creación, no sé qué tan necesario sea. Ahora que estoy acá en San Francisco te podría contar de primera mano cuánto más difícil sería hacer acá lo mismo que estoy haciendo en Costa Rica, y no es porque no sea gringo, simplemente acá sí hay una industria, hay otros parámetros, otras expectativas salariales, y es un medio mucho más difícil para las iniciativas independientes. Entonces sí, es importante en muchos aspectos, pero no es esencial para crear.
En Costa Rica hay un público, y ese público lo que pide es que el trabajo sea bueno, no que haya una industria.

Actor, escritor, director, comediante… En tu plan ideal, ¿cómo te querés ganar la vida?

Yo creo que poco a poco me he ido enamorando de todo lo que he tenido chance de hacer. Yo le dediqué muchos años de mi vida a prepararme profesionalmente como actor. Muchos años, muchas horas, y fueron quizá de los años más intensos de mi vida, entonces creo que siempre habrá una relación muy especial con esa rama del arte. Es más, te voy a confesar que a veces pienso en si todo lo demás será parte de un gran plan maestro para algún día poder protagonizar mis propias películas, y poder actuar en cine que es un sueño con el que la mayoría de los actores debemos resignarnos a que no va a ocurrir. Entonces te digo que tengo una relación muy especial con la actuación, todo lo demás me intriga mucho, sobre todo la escritura, que es lo que más cuesta, y quizá por terco es lo que más me obsesiona.

 

 

Me voy a devolver a algo que mencionaste hace rato pero que me interesa mucho. En tus cortometrajes Una tarde cualquiera, Las ganas y ahora en The red brigde aparece como protagonista esa relación padre e hijo. En A ojos cerrados vemos a los abuelos, pero la relación que mostrás es básicamente paternal. Padres e hijos, familia, ausencia. ¿Por qué volvés y volvés sobre esa temática? ¿De dónde surge ese interés recurrente por explorarla?

Vieras que creo que nunca me he sentado a analizarlo. Es muy curioso, me siento a escribir a un guión y luego lo leo y ¡a la puta aquí está otra vez¡… ¡De vuelta al mismo tema!
Me imagino que mi infancia definitivamente me marcó, como nos marca a todos, y mi familia también. Todo lo que ha pasado y pasa en mi familia me afecta profundamente, de manera positiva, o negativa. Y simplemente debe haber alguna necesidad por reflejar un poco quién soy, a partir de personajes y situaciones que terminan exponiendo esas grandes alegrías y esos grandes vacíos que deja en nosotros nuestra familia.
Ahora, creo que es importante recordar que hay una gran dosis de imaginación en esas historias. Es cierto como vos decís, hay un tema recurrente, pero ese tema sirve como base para permitirte, o incluso obligarte, a que tu imaginación lo lleve más allá. Yo de ninguna manera lo llamaría biográfico, aunque siempre hay una dosis de autobiografía en casi todo acto imaginativo…

Pero en un corto como The red bridge, en el que te ponés a vos mismo a encarnar un personaje que -si me lo permitís- se parece mucho a vos (y no sólo porque sos vos quien lo personifica) uno pensaría que hay más mucho más de biográfico en ese trabajo…

Sí, probablemente es cierto. Lo que te quiero decir es que no es, o al menos hasta ahora no ha sido un acto consciente. No sé si eso será positivo o negativo en el ámbito de la creación, pero hasta el momento nunca me he sentado a escribir algo pensando en representar tal o cual acontecimiento de mi vida. Creo que las cosas surgen de una forma mucho más orgánica y quizá es eso lo que me lleve a lugares profundos de mi vida emocional, que se yo, o familiar.

Hace unos días me contaste sobre una canción de The National que de alguna forma “musicalizó” tu proceso creativo para esa próxima película que se va a grabar en agosto. ¿Qué otras cosas conspiran en tu cabeza cuando estás escribiendo y “viendo” las próximas producciones?

En el caso de A ojos cerrados eso: casi exclusivamente música, dos o tres canciones en loop que estuvieron presentes durante casi todo el proceso del guión.
Ahora para esta próxima oportunidad ha habido una inmersión mucho más consciente en cine, y en quitarme de encima ese montón de complejos de que lo que uno va a hacer no se parezca a algo que otro ha hecho, y asumir que la originalidad está en otra parte, y no ahí.
Entonces que te digo: la música, cine, lo que he leído, los tiempos muertos viajando en un bus, caminando, muchas cosas que te estimulan la imaginación. Pero en mi caso y desde niño, nada estimula las ideas tanto como la música; entonces de pronto aparece una canción que puede ser el origen de una película de dos horas.

¿Cuál es esa otra parte donde decís que está la originalidad?

Me refiero a que de pronto escribís una escena y creés que es genial y que solo se te ocurrió a vos, y de pronto te das cuenta de que ha sido hecha de mil formas distintas a través de la historia. Entonces creo que la originalidad está más en la honestidad con la que logrés luego plasmarlo en la pantalla, y en que la historia te resulte honesta y logrés apropiarte de ella, así haya sido contada mil veces.

¿Y cómo ves la idea de filmar una película, con un guión escrito por alguien más?

¡A mi me encantaría! ¡Pero tendría que ser un guión muy bueno! :D
No, realmente me gustaría mucho, pero tengo tantas ideas propias y me gusta tanto escribir, que es mucho más fácil trabajar con mis propios guiones. Así también tengo la libertad, que es por excelencia lo más importante en todo lo que hago, y creo que esa libertad se limita un poco cuando trabajás con base en el trabajo de alguien más.
Tampoco nunca nadie me lo ha propuesto, pero si el día de mañana me llego a encontrar un guión muy bueno, de alguien que quiere que yo lo dirija, pues me encantaría, sería un ejercicio por demás interesante.

En este último corto vos fuiste “Soyla”, hombre orquesta. En A ojos cerrados trabajaste con un equipo bastante pequeño de gente. Ahora escuchándote me parece que asumís tu trabajo de una forma tan personal, y en tiempos en que pareciera que lograr una excelente pieza audiovisual casi sin ayuda de nadie, es posible: ¿qué importancia tiene para vos el equipo de trabajo?

Yo creo que la relevancia de un equipo viene de la mano del tipo y de la magnitud del producto que vas a producir. Yo soy de la tesis de que para producir el tipo de cine que a mí me interesa producir, no se necesita mayor número de gente, ni un despliegue tecnológico o de logística de grandes proporciones. Para mí, entre más íntimo se logre mantener un equipo de trabajo, mejor.
Ahora, yo creo que yo he trabajo solo, cuando lo he hecho, o con una o dos personas a mi alrededor, no necesariamente por gusto. Yo disfruto muchísimo de tener un equipo de trabajo, y de la convivencia que se produce durante la producción. Cuando he trabajado solo es porque he buscado maneras de que eso sea viable, simplemente porque no hay plata para pagar un gran equipo. Por ejemplo Hablando se entiende la gente yo lo monté con Olga Madrigal y un par de asistentes, pero si hubiera podido tener un equipo de gente, lo hubiera tenido sin pensarlo dos veces.
En la mayoría de los trabajos anteriores es porque simplemente decidí que la única forma de hacerlos, de la forma en que yo quería, con los tiempos que tenía, era hacerlo ya con dos o tres personas.
Hay algo también “colaborativo” en hacer cine, que a mí me gusta muchísimo. Por eso para mí la buena vibra debe estar en un set, siempre y por encima de todo, incluido el talento. Y sobre todo por encima de la experiencia.

 

 

Volvamos a A ojos cerrados, ¿qué camino va a seguir la película después de las salas ticas?

La idea es que la película siga un pequeño circuito de festivales. Ya hemos hecho varios intentos pero no hemos tenido mucho éxito :D Eso nos tiene un poco cansados, pero creo que ya con copias en 35mm y luego de su estreno habrá más suerte.

¿Cuál es el público que a vos te interesa que vea la película?

El público costarricense, sin ninguna duda, y por muchísimas razones. Primero es mi país, es mi casa. Y luego yo creo que cuando vos decididamente te metés a hacer estas cosas, y empezás a crear tus criterios, a decir cosas públicamente, de pronto te llega la hora de la verdad, y de probar que lo que estás diciendo no es paja y de qué manera podés sostener tus propios argumentos, con tu trabajo. Entonces creo que por eso Costa Rica es tan importante.
Luego, en A ojos cerrados existen 4 o 5 escenas en las que se retrata una cotidianeidad costarricense, que yo tenía unas ganas locas de retratar; en los términos más sencillos: desde un desayuno, hasta que se yo, un ambiente laboral. Lo quería hacer como un ejercicio de dirección, retratar esas cosas tal y como yo las veo y como pienso que deberían ser retratadas, y bueno, ahí están. Y creo que en esos aspectos, como experimento, la película es exitosa.
Entonces sin duda el público tico es el más importante, y ojo que no te lo estoy diciendo porque no vaya a ir a festivales. Me encantaría llevarla a todo lado, eso es muy bonito. Te tomás unos vinos y todo es muy glamoroso. Pero el público, la respuesta del público, es la del costarricense la más importante.

De todo lo que podrías contar, ¿qué podés adelantar de la nueva película?

Te puedo adelantar que vamos a filmar en julio y agosto. El esquema de producción es muy similar al de A ojos cerrados, un equipo pequeño, de gente muy joven. El guión lo escribí de diciembre para acá y es una historia muy personal, y bueno… la voy a protagonizar yo. Eso es un reto muy importante para mi, porque a pesar de que con el piloto de Los justicieros ya hice eso, nunca lo he intento a una escala así.

¿Y cuándo va a estar en los cines?… ¡Esperemos que no pasen dos años!

¡No! ¡No, no, eso no puede suceder de nuevo! :D
La meta es que este proceso dure 12 meses, si todo sale bien y se alinean las estrellas, dentro de un año estaremos preparando otro estreno.
 
 
|+| En julio de 2008 grabé las únicas imágenes detrás de cámara que existen de A ojos cerrados. Hice este teaser, pero por las razones que sea la video/crónica nunca se publicó. Finalmente la publicaré en este blog la primera semana de junio.
|+| Imperdible leer el texto “Una historia de amor”, por Hernán Jiménez, publicado en la página de Facebook de la película.





Del cine y otros dilemas

Tuve la oportunidad de ver Del amor y otros demonios este martes en una proyección para prensa. Como comenté este lunes, llevaba encima las más altas expectativas. Luego de las casi 2 horas que dura la ópera prima de la cineasta tica Hilda Hidalgo, salí con un gusto agridulce.
Nadie puede poner en duda que la sola existencia de esta película es un logro mayúsculo para el cine de la región (Colombia incluida), pero muy especialmente para la incipiente industria costarricense. Nos han recordado el dato no pocas veces. Más de $2 millones están puestos en este largometraje, y hay que decirlo: se notan. El solo peso de su producción, y lo que va a significar para “el cine costarricense”, son ya razones suficientes para ir a los cines; para no dejar de verla.
Estamos frente a una película de impecable calidad técnica. La dirección de arte es notable, y la fotografía es de lujo, con acento en la iluminación. Se roban el show los primeros planos y predominan las tomas en interiores, con poca luz y poca gente. Salvo un par de secuencias, en pantalla nunca hay más de dos personas. La música, a cargo de Fidel Gamboa, aunque escasa en una cinta en la que se impone el silencio, es finísima.
Las actuaciones en general sacan la tarea, con un sobresaliente desempeño de los actores españoles Pablo Derqui (protagónico, Cayetano) y Jordi Daurder (secundario, Obispo) que como le oí decir a alguien luego de la proyección “los curas levantan la película”. Y es que la cinta comienza a tropezar en la figura de su protagonista Sierva María, interpretada por la actriz primeriza Eliza Triana. Con un rostro tan limpio como inexpresivo, la joven no consigue encarnar emoción alguna y su actuación transcurre la trama como un fantasma siempre iluminado, inmune al entorno, insensible, e impertérrito pese a haber caído en la más maligna desgracia.
El drama es el otro gran ausente en medio de una narración pausadísima, armada a punta de monosílabos y diálogos de una sola línea; y silencio, mucho silencio, de palabras y de ambiente. A ojos de este común cineaficionado el guión falla en la construcción dramática. Quien no haya leído la novela de García Márquez pensará que mucho de lo que ocurre en la cinta, ocurre de forma súbita, y no como consecuencia natural -¡o sobrenatural!- de hechos y acciones. Sirva como ejemplo la estrecha relación de Sierva María con los esclavos negros y su íntima apropiación de sus prácticas y costumbres. Ese detalle, absolutamente primordial para desatar el conflicto que hace que exista una historia qué contar, casi hay que adivinarlo.
Así, a diferencia de la protagonista de la novela, a la película nunca se le mete el diablo. Sin conflicto, la historia resulta casual en el más estricto sentido del término; y la ausencia de tensión hace que largas secuencias produzcan la misma congoja que da ver la llama de una vela en un ventolero. efe

|+| Del amor y otros demonios se estrena este viernes 9 de abril en cines costarricenses.
|+| “Sobre Del amor y otros demonios”, en HablaCostaRica | “Del amor que vence a todos los demonios”, en JuliaArdon | “Del amor y otros demonios”, en ArtStudioMagazine





Del amor y otros demonios:
¡llegó la hora!

¡Finalmenete! Esta semana los costarricenses podremos ver en la salas de cine, la megaproducción colombo/costarricense Del amor y otros demonios, de la directora tica Hilda Hidalgo. Megaproducción porque el costo del largometraje, adaptación al cine de la novela homónima de Gabriel García Márquez, no tiene precedentes en Centroamérica: bastante más de mil millones de colones.
La película estará en cartelera a partir de este viernes 9 de abril. Antes, el jueves, se realizará una gala privada de estreno para invitados; y mañana martes habrá conferencia de prensa con productores y protagonistas, y una proyección para prensa y críticos. No por nada oiremos y hablaremos mucho sobre Del amor y otros demonios esta semana.
¿Qué esperar? El largometraje se exhibió por primera vez para el público latinoamericano hace un mes, durante el Festival de Cine de Cartagena, en Colombia, ciudad donde se filmó gran parte de la escenas, y donde vive el escritor y Premio Nobel de Literatura. Las críticas han sido diversas. Por un lado se alaba la factura técnica de la película, y por otro se le han criticado debilidades de guión. Tampoco han faltado los usuales reclamos que también han enfrentado las adaptaciones previas al cine de obras de Gabo: su fidelidad o no, para con la obra original. El sitio colombiano Séptimoarte le criticó un “lento ritmo”, su “exasperante inocencia y el miedo a proponer cosas nuevas para ganar mejor en estética”. También despedazó la actuación de la protagonista Eliza Triana.
Yo confieso que iré a ver Del amor y otros demonios con las más altas expectativas. Hilda Hidalgo posee una de las miradas más sensibles que tengamos en el audiovisual en Costa Rica, y lo ha demostrado con cada uno de sus trabajos. En cuanto a su calidad técnica tampoco hay nada en riesgo. Ojalá el público costarricense se vuelque entusiasta a los cines, a comerse con los ojos el trabajo de este equipo de producción que, desde hace 6 años, ha puesto en él cuerpo y alma. Después tendremos para comentar, a partir del ojo propio, que esa es la gracia. efe

|+| Vea aquí el trailer oficial.
|+| Del amor y otros demonios en Facebook.





Donde duerme el horror: primer trailer

Este es el primer adelanto de “Donde duerme el horror”, película costarricense producida por La Zaranda, bajo la dirección de los argentinos Adrián y Ramiro García, y que se filmó en el país entre el 2008 y 2009. La película, que se ha anunciado como “la primera película de terror hecha en Costa Rica”, llegaría a los cines nacionales en las próximas semanas.
¿Cómo lo ven? fe





Del amor y otros demonios, trailer oficial

¡Finalmente! Ya se puede ver el trailer oficial de Del amor y otros demonios, largometraje de la cineasta costarricense Hilda Hidalgo basada en la obra homónima del escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.
La película se estrenará en los cines de Costa Rica este mes de abril, según informó Hidalgo. A los cines colombianos llegará un poco antes, en marzo.
Tras graduarse de la Escuela Internacional de Cine y TV de la Habana, Hilda ha escrito y dirigido media docena de cortos de ficción y documentales en Costa Rica, Italia, Francia, Bután, Benín y los Paises Bajos. Entre esos títulos se encuentran Historia de las mareas, La pasión de nuestra señora, Polvo de estrellas y la Casa de Bernarda Alba.
Varios amigos que ya tuvieron la oportunidad de ver Del amor y otros demonios hablan solo en positivo.
¿Qué les parece el trailer?





Gestación: más sí que no

gestación esteban ramírez

Ya se ha dicho y escrito mucho sobre Gestación, largometraje de Esteban Ramírez que se exhibe en las salas de cine costarricenses por estos días, así que no quiero llover sobre mojado. Algunas ideas sueltas:

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Gestación ya tiene trailer y fecha de nacimiento

La tarde de este jueves se presentó a la prensa el trailer oficial de Gestación, largometraje del cineasta costarricense Esteban Ramírez, y que llegará a los cines el próximo 2 de octubre.
La película aborda el tema del embarazo en adolescentes y el drama que lo rodea, contando la historia de Jessie (interpretada por Adriana Álvarez) y Teo (Edgar Román, uno de los protagonistas de El cielo rojo). Todo el resto del elenco también es costarricense.
“No es sano para un país que el 99% de lo que vemos en imágenes esté en otro idioma y con las caras de estrellas extranjeras”, dijo el director durante la presentación. “Es hora de que empecemos a ganarnos nuestras pantallas”.
Gestación es el segundo filme de Esteban Ramírez. En 2004 realizó su ópera prima, Caribe, que le valió el premio al Mejor Director en el festival de cine de Trieste, Italia, y fue admitida en competencia por la Academia estadounidense, para el Óscar a mejor película extranjera, aunque no obtuvo la nominación.
Toda la trama de Gestación, de 91 minutos, ocurre en el Área Metropolitana, se filmó en video digital y se proyectará en 35mm. El trailer es obra del joven Marlon Villar, estudiante de cine de la universidad Veritas.
Creo, a partir del adelanto, que formalmente la película promete mucho. El trailer no deja ver demasiado de la historia, que personalmente me pareció la mayor debilidad que tuvo Caribe. ¿Cómo lo ven?





“Cualquiera” gana en la Muestra de Cine

cualquiera

Cualquiera, cortometraje de la realizadora Patricia Velásquez, fue el gran ganador de la 16 Muestra de Cine y Video Costarricense, que concluye hoy en el Cine/Teatro Variedades. El corto, que se enfoca en el tema de la prostitución, se quedó con el premio al Mejor corto de ficción, el premio Víctor Vega, y Mejor dirección de arte (para mi estimada Olga Madrigal).
Cualquiera se estrenó en el mes de julio, la inversión fue de unos c3millones, y formó parte de la Selección Oficial del VI Festival Internacional de Cine de Quito, Ecuador, realizado en Octubre.
Estos son los otros ganadores de la muestra, todos se pueden ver online (clickeando en el nombre), y serán exhibidos esta noche en el Variedades:

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El triángulo de la muerte

Vi este trailer ayer en el cine, no había escuchado nada de esta película tica, “El Psicópata”. El trailer me parece desastroso…





Haciendo “A ojos cerrados”: adelanto

Arriba el primer trailer de A ojos cerrados, ópera primera del realizador Hernán Jiménez. Una película que dará mucho de qué hablar en Costa Rica, y afuera -estoy seguro-, en el 2009.
Abajo un extracto de una amplia entrevista con Jiménez que grabé durante la filmación de A ojos cerrados, en San José y en Limón. El material es mucho, así que creo que el video quedará larguito, pero sustancioso. De momento un adelanto, y la invitación a pasar por el blog en los próximos días, para ver el trabajo completo…





El cielo rojo resiste

el cielo rojo

Esta es una buena noticia del viernes: la película costarricense El cielo rojo, que cumple 5 semanas en cartelera, se mantendrá en exhibición una semana más. El largometraje de Miguel Gómez se proyecta en el Mall San Pedro, en tandas de 7:10 pm y 9:10 pm, pero esta semana, después de muchos días de funciones agotadas, le sumarán una tercera proyección a las 5:10pm.
El cielo rojo fue retirada de las salas de Cinépolis, en Terramall, por razones poco claras, tras sólo una semana de exhibición. Mientras el cine argumentó falta de público, sus productores sostienen que la decisión obedeció a presiones de las distribuidoras de filmes extranjeros.

El cine tico es cine huérfano. El cielo rojo se produjo y distribuyó de forma independiente, sin el apoyo de una distribudora. En Costa Rica, no existe legislación ni apoyo oficial que garantice al cine local un espacio en las salas. Detalles como el tiempo de exhibición, y la cuota de taquilla que reciben los realizadores, son definidos por los propietarios de las salas, y muchas veces esas condiciones pueden ir en claro perjuicio de los cineastas.
Bien por la Cadena de Cines Magaly, que sigue comprobando son su llenazo, que el cine nacional se merece el espacio que le han dado. Y aplauso de pié para El cielo rojo, que no sólo nos sacudió con su desenfado, sino que ahora se rebela -a punta de apoyo en taquilla- contra un medio claramente desfavorable.





¡A los cines! Llegó El Camino

el camino, película de ishtar yasín, costa rica

Desde hoy están en los cines de Costa Rica, El Camino, la multipremiada película de la cineasta Ishtar Yasin, una obra maestra del cine de autor, que nadie, nadie, debería perderse.
El Camino es arte puro, un guión sólido, lejos de los cuentos de hadas y los clichés fabulescos. Una obra realizada con una sensibilidad exquisita que la pone a la altura del cine independiente de donde quieran.
Lenta, pausada, con un ritmo quieto, con tiempo para la atención al detalle. Repleta de símbolos y metáforas visuales que alimentan una larga y necesaria conversación posterior. Eso es El Camino, cine que se queda.
Mi primera impresión fue de una profunda inquietud. La directora logra transmitir el dramatismo y naturaleza de los ambientes mostrados con un realismo pasmoso. El tratamiento del color, que llega a ser casi monocromático por momentos, se suma para construir una atmósfera desoladora, interrumpida por la asombrosa expresividad en el rostro de sus dos protagonistas, dos niños con un talento natural, brillantemente aprovechado.
Luego pude disfrutar más de las claves (que las hay, muchas), del estupendo trabajo de grabación de audio (los sonidos de la naturaleza, del amanecer, del viento, de la selva, del silencio, son dignos de un aplauso cerrado), y de la historia, que se cuenta con poquísimas palabras.
Hay muchos fantasmas de posibles clichés, que pueden rondar a una obra como esta, cuando nos hablan de dos niños nicaragüenses migrando ilegalmente hacia Costa Rica en busca de su madre. Todos se evaporan y el arte se impone. Documental cuando hace falta, la película cumple sus objetivos: expone una realidad tristísima y cuenta una simple gran historia, y de qué manera.
Soy escéptico al pensar en una acogida masiva por parte del público costarricense. Quiero estar muy equivocado.
¿La mejor película que se ha hecho en Costa Rica? Muy posiblemente. ¿Un parteaguas en la historia de la cinematografía de la región? Si, muy posiblemente.




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  • Conversaciones con el sicoanalista

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    “…no sea hipócrita, doctor. A usted, además de que le encanta verme, le gusta el jamón serrano que se compra con la plata de mi consulta…
    Doctor: lo que yo haga con mi plata, señorita…
    Furia: eso no me importa, doctor. Lo que me da un poco de curiosidad es lo que hace con la mía, si me entiende…”
    En Furia.

  • Formulario

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    “No, nunca he sido miembro del Partido Comunista, nunca quise derrocar a ningún gobierno por la fuerza más que en mis sueños más profundos, no trabajé con el gobierno Nazi en Alemania entre 1933 y 1945, he sido buena y jamás me han arrestado, no he ejercido la prostitución ni la bigamia, no he apostado ilegalmente y no sé a qué se refieren con ser un borracho habitual, pero por si acaso voy a marcar que no”, En LosSuperdemokraticos.

  • El sonido de nuestros golpes

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    “ella: ¿sabes que detesto que hagas?
    yo: no tengo idea…
    ella: detesto que olvides el cepillo de dientes con pasta por todas partes! si te vas a lavar los dientes debes hacerlo de una vez! eso lo detesto…
    yo: y yo detesto que la mayoría de pornografía asiática tenga censura…”
    En Meleobro

  • Los últimos días del papel

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    The Onion vuelve a poner el dedo en la llaga para burlarse de la incómoda situación que enfrentan los periódicos impresos en Estados Unidos. “El Boston Globe rediseña su edición impresa para los 3 suscriptores que le quedan”:

  • Por qué me opongo al referéndum

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    “Quienes se oponen a las uniones civiles de personas del mismo sexo están librando una batalla que inevitablemente perderán en el largo plazo, como antes la perdieron quienes se opusieron a la emancipación de los esclavos, el sufragio de las mujeres o los derechos civiles de la población negra”, Kevin Casas en La Nación.

  • Carta abierta a Laura Chinchilla

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    “Viera qué alegrón de burro me llevé el otro día. Yo entendí que desde Estados Unidos iban a venir a Costa Rica 7000 maridos y no 7000 marines. Yo estaba fascinada, porque viera lo que es tener hijas jóvenes y casaderas en este país; aquí no hay hombres, doña Laura, no hay hombres para mis hijas…”. María Montero, en TamaldePeluche





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