Barack Obama: asalto a la política 2.0

Dios los hace… Tras anunciar su candidatura, en febrero de 2007, Barack Obama tomó una decisión que cambiaría radicalmente el rumbo de su campaña política: contrató a Chris Hughes, de 25 años, y le concedió el puesto de “Gurú de organización online”. Sus méritos: sólo 3 años antes, en 2004, Hughes y 3 de sus compañeros en Harvard fundaron Facebook.
Así, se juntaba la poderosa imagen de un candidato joven, virtuoso orador y carismático por donde se le mire, con el talento y la visión de un emprendedor de la web 2.0. La mesa estaba servida para que Obama no sólo pasara la historia como el primer candidato negro a la presidencia de Estados Unidos (por un partido mayoritario), sino que su campaña online, basada en el social networking, se convirtiera en un absoluto fenómeno de uso de los nuevos medios para la comunicación y participación política (ciberactivismo).
“Independientemente de que consiga derrotar a McCain y llegue a la Casa Blanca, Obama ya ha logrado cambiar para siempre la forma de hacer política”, dice Jordi Soler en El País.
Voluntarios e invadidos. Hoy Obama está en todas partes. No sólo cuenta con un vanguardista sitio web, que a la vez hospeda su propia red social. El candidato demócrata tiene casi un millón y medio de seguidores en Facebook (versus 251mil de John McCain), su canal en YouTube tiene casi 78mil suscriptores, y más de 15millones han visto sus videos en línea. Casi 73mil usuarios leen sus actualizaciones a través de Twitter, 6.700 están suscritos a las fotos que la campaña publica en Flickr y casi medio millón están conectados con su perfil de MySpace.
La receta: permitir y estimular la participación de las bases, los seguidores. En my.barackobama.com los usuarios pueden colgar fotografías, citar a convocatorias y eventos, organizar reuniones, crear grupos de discusión, etc.
“Es lo que ha hecho la campaña del candidato todo este tiempo: meterse en la vida de la gente, conectarse con ellos”, escribe el periodista español Juan Varela. “No te puedes desprender de Obama. Es pegajoso. Viral. Hiperconectado. Cumple todas las reglas del marketing en Internet. Está contigo”.
El resultado:un crecimiento exponencial de la participación a través de las distintas plataformas en línea, y un modelo de recaudación de fondos excepcionalmente exitoso. Hasta el mes de agosto, la campaña de Obama había recaudado $417millones, más de la mitad de los cuales, se recaudó a través de la red y mediante donaciones “pequeñas”. La teoría del long tail llevada a la arena política.
¿Dejad que vengan a mi? El modelo se apartó del ya conocido: atraer gente a un website, y pedirle que aporte. Por el contrario, insertaron aplicaciones para donación online en cada una de las redes sociales, e invitaron a los seguidores a instalar widgets (aplicaciones remotas) en sus perfiles personales y blogs.
Durante la recién celebrada Convención del Partido Demócrata, la campaña de Obama se sacó varios ases más de la manga. El primero fue el comunicar la elección de Joe Biden como candidato a la vicepresidencia, mediante un mensaje de texto enviado a los celulares de quienes se registraran en línea. Unos días después, durante el evento de cierre en el estadio Invesco Field, los líderes le pidieron a cada una de las 75mil personas presentes, que participara enviando mensajes de texto y haciendo llamadas a miles de ciudadanos que aún no se han registrado para votar.
La convención en sí misma fue quizá uno de los eventos más “sobre-conectados” que hayamos visto. Para lograrlo los demócratas contaron con apoyo logístico de Cisco y AT&T, Microsoft, Hewlett-Packard y Google. 15mil periodistas y 120 bloggers fueron acreditados, incluyendo a las mayores figuras de la blogósfera política estadounidense como Markos Moulitsas y Arianna Huffington. Todos escribiendo, haciendo streaming, chateando, enviando y recibiendo SMS, subiendo audio y -sobre todo- video a la red. Las cosas ya no son como antes.
Así en la tierra, como en la red. Está claro que Barak Obama ya ganó la batalla virtual. John McCain se ha declarado “un analfabeto en materia informática”. “Él mismo lo ha reconocido. Depende de su mujer para navegar por Internet”, dice Tracy Russo asesora del senador demócrata John Edwards.
Irónicamente fue McCain quien abrió trecho en materia de recaudación online, durante su campaña contra George W Bush por la candidatura republicana en el 2000, cuando el ciberactivimo era una proyección a futuro. Entonces se le llamó “la magia de McCain”, hoy conocemos que él no sabe mandar un email.
En 2004 fue el demócrata Howard Dean quien consiguió movilizar a sus seguidores y reunir sumas millonarias a través de la red. También fue el primero en tomarse en serio a los blogs. “La comunidad de internet se está preguntando cuál es su lugar en el mundo de la política”, le dijo el candidato a la revista Wired. “Él escucha la tecnología, y a la gente que la usa”, publicó Wired.
Sin embargo, ninguno de esos esfuerzos se acerca a lo conseguido por Obama, aún sin tomar en cuenta que en 2004 la red participativa comenzaba a reventar, y YouTube era una idea en servilleta que nacería hasta un año después.
Pero al final de la historia, el éxito de tan vistosa iniciativa demócrata se medirá en función de cuánto de ese furor online, se convierta en votos concretos offline: en la urnas. Se resume en el principio que vió explotar al propio Facebook: keep it local, and keep it real. Si lo virtual no trasciende a lo concreto, no hay historia. Al menos así funciona por ahora.
|+| ¿Llegará la política 2.0 a las elecciones presidenciales en Costa Rica, en 2010? El tema queda para esta semana.

















