La Sala IV jaló la cadena

Y el referendo del odio se fue por el agujero.
¿Qué decir hoy que no se haya dicho ya? Ganó la democracia tica, madura. Y la institucionalidad, esa que cuando sentimos que nos falla, nos provoca ganas de salir a patear basureros. Pero cuando sentimos que nos acuerpa, nos recuerda por qué este sigue siendo un buen lugar para tener esperanza.
Ganó un grupo de ciudadanos valientes, comprometidos, profundamente convencidos, que hicieron suya esta causa: una lucha justa por derechos civiles de una minoría. A Ciudadanía por los Derechos Humanos, al Movimiento Diversidad, a la Defensoría de los Habitantes, a los partidos políticos, medios de comunicación y figuras públicas, que con decisión se opusieron a la amenaza absurda del referendo, y a los cientos de ciudadanos que presentaron coadyuvancias ante la Sala, hay que reconocerles su triunfo y agradecerles su esfuerzo.
También hay que apuntar la fecha. Este martes la persecución de los que son diferentes sufrió una derrota escandalosa. La injerencia religiosa en los asuntos civiles perdió por goleada. La desinformación, la manipulación y el engaño no sirvieron de nada. La falacia furibunda de los observatorios de lo que no les importa vivió una derrota dramática.
La amenaza del referendo fue la soga para el pescuezo de esos grupos ultraconservadores. Desató un proceso de visibilización de la minoría gay/lésbica y puso el tema en la discusión nacional, a pesar que para la propia presidenta Chinchilla, Hija predilecta de María, el tema “no es prioridad”.
Esta minoría es, según el comunicado difundido este martes por la Sala Constitucional, “un grupo en desventaja y objeto de discriminación que precisa del apoyo de los poderes públicos para el reconocimiento de sus derechos constitucionales”. Ya en un fallo de 2009, los Magistrados advirtieron que existe un vacío legal para las uniones entre personas del mismo sexo, y plantearon la necesidad de que se legisle sobre el tema. No cabe duda de que el Proyecto de Ley de Sociedades de Convivencia, adquiere ahora mayor vigencia que nunca. 




























